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domingo, 1 de julio de 2012

PROYECTO DE INVESTIGACIÓN: DERECHOS INDIGENAS ENTRE EL SUEÑO, LA PESADILLA Y EL DESPERTAR.


Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Ciencias y Educación
Sede Macarena A
Proyecto Curricular En Educación Básica con Énfasis en Lengua Castellana y Humanidades






Presentado por:
Mayra Lorena Hernández   20092160034
Paola Andrea Rodríguez    20072160043
Nataly Muñoz



Presentado a:
Maestra.  Sandra Luz Castro
Movimientos Sociales Contemporáneos
Cátedra eje Semiodiscursivo
Bogotá, Junio de 2012



DERECHOS INDIGENAS ENTRE EL SUEÑO, LA PESADILLA Y EL DESPERTAR.

Somos el color de la tierra

EZLN
[Palabras pronunciadas por el subcomandante Marcos, el pasado 11 de marzo, a la llegada de la marcha zapatista al Zócalo de la Ciudad de México]
“Este movimiento, el del color de la tierra, es tuyo y porque es tuyo es nuestro.
Ahora, y es lo que ellos temen, no hay ya el “ustedes” y el “nosotros” porque todos somos ya el color que somos de la tierra.
Es la hora de que el fox y a quien sirve escuche y nos escuche. Es la hora de que el fox y quien lo manda nos vea. Una sola cosa habla nuestra palabra. Una sola cosa mira nuestra mirada. El reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas. Un lugar digno para el color de la tierra. Es la hora de que este país deje de ser una vergüenza vestida sólo del color del dinero.
Es la hora de los pueblos indios, del color de la tierra, de todos los colores que abajo somos y que colores somos a pesar del color del dinero. Rebeldes somos porque es rebelde la tierra si hay quien la vende y compra como si la tierra no fuera, y como si no existiera el color que somos de la tierra. Ciudad de México: aquí estamos. Aquí estamos como rebelde color de la tierra que grita: ¡democracia! ¡libertad! ¡justicia!
México: no venimos a decirte qué hacer, ni a guiarte a ningún lado. Venimos a pedirte humildemente, respetuosamente, que nos ayudes. Que no permitas que vuelva a amanecer sin que esa bandera tenga un lugar digno para nosotros los que somos el color de la tierra.”

Desde el Zócalo de la Ciudad de México. Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.



INTRODUCCIÓN
Este proyecto tiene como objetivo mostrar desde una visión pluralista la histórica social y política de los indígenas y campesinos tajolabales[1], que en búsqueda de la configuración de un  movimiento social y la reclamación de sus derechos se han ido desplazando por varias etapas y a través  de varias décadas (1930 – 2012) para conseguir mediante distintos escenarios y acciones lo que ellos  llaman su “liberación”.
Nos ocuparemos de aproximarnos, (a través de textos y referencias históricas) a las bases del movimiento de comunidades armadas EZLN para evidenciar su constitución, estructura, organización, formas de cooperación, conflictos internos y relaciones con las comunidades campesinas de la región. Para si entender el objeto del porque un vasto sector poblacional de la zona selvática se radicalizó políticamente apoyando al proyecto revolucionario del EZLN, y que tras el levantamiento armado de 1994, han perpetuado un camino entre el sueño, la pesadilla y el despertar en su lucha por la “libertad, la justicia y la democracia practica”.


OBJETIVOS
é  Mostrar la conformación del ejército zapatista de liberación nacional EZLN a través de la articulación de organizaciones campesinas y comunidades indígenas vistas mediante la proclama de  derechos, al igual que las  crisis y tensiones del movimiento.
é  Evidenciar las prácticas políticas, sociales e históricas que han dado sustrato al movimiento, mediante las cuales se ha moldeado escenarios y actores sociales distintos en contraste con los proyectos de nación y las practicas gubernamentales.
é  Exponer si este proceso de articulación, transformación y resignificación lo convierte ahora en un movimiento social contemporáneo.

JUSTIFICACIÓN
Realizar la investigación sobre el Movimiento Zapatista contemporáneo surge del interés de conocer, analizar, comprender e interpretar las dinámicas políticas, sociales y económicas que han llevado desde su surgimiento hasta la actualidad, abracando los antecedentes, su formas de organizarse, sus formas de presentarse ante el mundo,  sus resistencias, sus exigencias, su territorio, y las características mas relevantes que lo constituyen como uno de los movimientos sociales contemporáneos que tiene raíces indígenas y que emprende una labor significativa por la recuperación de los pueblos que fueron, han sido y siguen siendo victimas del sistema implantado a nivel mundial: el capitalista.
Consideramos que este movimiento que surgió en las montañas y los territorios de Chiapas en México, como un rechazo contundente a las políticas neoliberales que se implantaban en México con la firma del TLC (Tratado de Libre Comercio), constituye una grieta que emerge como un movimiento antisistémico y anticapitalista emprendiendo nuevas formas de  luchas, de prácticas sociales y de estrategias que abren cabida a una America Latina  que aun tiene bien puesta su dignidad, y que representa la lucha de los pueblos oprimidos que se levantan, que se sublevan, que se resisten a un sistema que los discrimina y los excluye de toda participación política y social dentro de sus mismos territorios y naciones.
En este orden de ideas, El problema que vamos a tratar tiene como finalidad mostrar a través de referencias históricas, políticas y sociales (narrativas de los integrantes) como se ha configurado el movimiento de comunidades armadas EZLN, en relación con los derechos indígenas por la autonomía, la regionalización, la apropiación digna de sus tierras, la democracia y la construcción de un sistema político identitario.
Al igual buscamos exponer a través de tensiones y extrapolaciones generadas al interior y exterior del movimiento como se han ido configurando y resignificando las practicas políticas y discursivas que han moldeado nuevos escenarios en donde se busca un desplazamiento entre el sueño, la pesadilla y el despertar.

CORRIENTE EPISTEMOLÓGICA
Trabajaremos desde dos enfoques epistemológicos:
El critico- social que consiste en "La perspectiva crítica de la ciencia sociales un enfoque con el sistema que se intentan comprender las  rápidas transformaciones sociales del mundo occidental, así como responder a determinados problemas provocados por dichas transformaciones. Los científicos sociales del paradigma crítico estiman que la rápida tecnologizacion del trabajo, la improtancia cada vez mayor de los  medios de comunicación de masas y el crecimiento y fusion de los sectores institucionalizados de la vida son fenomenos que tienen consecuencias sociales y políticas. Se han limitado las posibilidades de acción social y ha aumentado el control de la vida pública y privada por parte de determinados  grupos de la sociedad".
El Histórico interpretativo ya que a partir de la construcción histórica del movimiento zapatista contemporáneo es que entenderemos lo que es hoy y como se ha constituido pues este enfoque “busca ante todo la comprensión del sentido, orientaciones y fines de la acción humana, más que su mera medición o presentación en términos positivos”.

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ANTECEDENTES
En primera instancia el trabajo estará dedicado a exponer los antecedentes históricos, políticos y sociales de la vida colectiva tojolabal, que nos aproximará consecuentemente a la formación de las bases de apoyo del movimiento zapatista.
Por consiguiente, trataremos como el caso infértil de la región Las Margaritas ( el cual tiene un trasfondo temporal que data desde el siglo XVIII hasta mitad del siglo XX) es el escenario cumbre donde se iniciará ese proceso de transformación y conformación  del movimiento, ya que allí los indígenas fueron segregados y obligados a vivir y laborar en las fincas (principalmente  bajo ordenes religiosas y en el S XIX por terratenientes privados después de la desamortización de los bienes eclesiásticos) a cambio del “derecho” a vivir y trabajar un pedazo de parcela en su tiempo libre.
Las luchas campesinas se gestaran por el reclamo de la tierra, a mediados de la década de los 30, que con acción plena, se mostro a través de políticas agrarias que fueron  institucionalizadas desde el centro del país, las cuales fueron de manera parsimoniosa fragmentando el señorío finquero de la región de Comitán y Margarita. Donde el ejido desplazo, a la hacienda como forma de organización social, económica y política de la población rural que se hallaba en esta parte de Chiapas.
Este proceso de conformación y establecimiento fue el sustrato para el sueño del campesinado, donde se inicio una nueva etapa que podría llamarse de colonización, en la selva Lacandona a causa del colapso en la repartición de los latifundios entre los campesinos de estas regiones de México. Es en este momento histórico y político donde los tojolabales en compañía de otras comunidades, lograron organizarse y conformar ejidos en “territorios nacionales”.
Otro de los momentos relevantes para aproximarnos a las bases de conformación del movimiento de comunidades armadas EZLN, es el encuentro decisivo entre las poblaciones de tojolabales selváticas y los agentes de pastoral de la Diócesis de San Cristóbal entre 1960 y 1974, este encuentro significó la transformación de la comunidad ejidal en una movilización de tipo social, llamada las civitas christi. Este hibridación que parte del discurso teológico-liberacionista generaron un nuevo proceso de diferenciación de la estructura social debido a la formación de grupos al interior de la comunidad, organizados y dirigidos por catequistas y diáconos al servicio de la iglesia católica y bajo el ideal de la “liberación de sus pueblos”.
Así pues, surgen nuevas estructuras de autoridad y poder paralelas a las del comisariado ejidal, como nuevas orientaciones colectivas caracterizadas por una transformación radical de la vida individual y colectiva a través de procesos de toma de conciencia y reconocimiento, y el sincretismo religioso que les hacían verse portadores de derechos por ser hijos de dios.
La figura del católico liberacionista se revistió de una practica dignataria como personas y a su vez como una configuración de identidad colectiva en lo que ellos denominan una construcción ontológica del aquí y el ahora del reino de dios, esto es, la conformación y  construcción de un sujeto – actor colectivo.
Debido a la carencia de una clara concepción y organización política por parte de los agentes de pastoral diocesanos las cuales movilizaran a los campesinos indígenas para la consecución de sus intereses políticos y sociales, se realiza una coalición con grupos de la izquierda social maoísta que eran activistas políticos. Estos que tenían una experiencia mas amplia acerca de la organización popular de las masas en varias regiones del país, emprendieron el proyecto de construcción de un poder popular con autogestión mediante la participación en el bien colectivo. Es decir, que el fin último de esta alianza era la revolución “por las masas y para las masas”.
La promoción de este espíritu republicano motivado por activistas políticos e ideólogos se reflejo en la constitución de uniones ejidales independientes[2], quienes tomarían participación en pro de la defensa de los intereses sociales y políticos, y específicamente por la lucha de mejores condiciones de producción y comercialización de sus productos agropecuarios, la legalización de las tierras ejidales y la construcción de vías de comunicación en la región.
Entre 1975 y 1987, con la creación de estas organizaciones campesinas se dio el espacio para la articulación de un proceso comunitario de diferenciación social bajo la configuración de la comunidad republicana de masas que forman estructuras mas complejas de gestionamiento, puesto que a las autoridades civiles y religiosas locales se agregan los lideres y delegados de las uniones ejidales, cuyas formas de organización y movilización política trasciende los limites de los ejidos creando redes (interejidales) que contribuyen a la toma de conciencia a través de la reflexión y proposición de soluciones conjuntas para los problemas políticos y sociales que atañen a todos los habitantes de la región, aquí cabe resaltar el procesos de resignificacion de la identidad social de los pueblos, al igual que el conflicto que se da en las relaciones entre lideres campesinos, agentes pastorales, activistas y asesores políticos.
Hasta entonces hemos mostrado de un modo general los antecedentes más importantes en la conformación de este movimiento:
·         Zapatismo en las cañadas tojolabales de la Selva Lacandona.
·         La configuración de la comunidad armada rebelde entre 1988 y 1996
·         La crisis de las organizaciones campesinas de los tojolabales como vehículo de su liberación
Este tercer momento es la antesala que dará paso a la presencia y crecimiento de la guerrilla zapatista en la región de las cañadas margaritenes debido al paulatino trabajo de infiltración, reclutamiento y penetración de las uniones ejidales y de las comunidades tojolabales en la base de social del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes encontraron una coexistencia común en sus experiencias, conflictos e identidad, en donde los primeros hallaran un vehículo para alcanzar su sueño de autonomía.  Para aproximarnos a este momento histórico cabe resaltar:
·         La estructura, organización y procesos sociales de la comunidad armada rebelde
·         Las funciones de los campesinos y las uniones ejidales en el movimiento
·         Las relaciones que se establecieron con la guerrilla ezetaelenista
·         La conformación de la identidad zapatista y el sentido de resistencia de los rebeldes que posibilitan la resistencia indígena a nivel local
Consecuentemente a esta asociación se presenta la crisis del zapatismo en las cañadas tojolabales, entre los años 1997 y 2005, así como un intento de reorganización mediante la creación de juntas llamadas de Buen Gobierno. A causa de factores externos y conflictos internos que han generado la disgregación del movimiento, debido tanto a disfunciones organizacionales y estructurales como tendencias externas de censura de los propósitos del movimiento. Esta crisis genera una desmotivación hacia la política de resistencia, ya que los ideales de autonomía comunitaria que presentaba el primer momento del movimiento pasan a subordinarse bajo la efigie de los objetivos del EZLN, en este contexto desde 1993, se puede realizar un marco explicativo sobre la resignificación de las dimensiones materiales y simbólicas de la Comandancia General del EZLN  sobre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, tensiones que desembocaran en la conformación de formas de expresión y organización disidentes y la oposición política. Estas tensiones y conflictos entre zapatistas y no zapatistas estará orientada bajo  la búsqueda de espacios sociales y simbólicos, y la formación de identidades políticas que los diferencie unos de otros.
Estos estudios que a través de décadas se han realizado sobre la marcha y la articulación de estas comunidades y pueblos por la dignidad, liberación y apropiación de sus tierras nos muestran un escenario de reflexión y aprendizaje teórico sobre la acción colectiva, los sistemas sociales y la conformación de movimientos sociales que buscan reivindicar, resignificar y dignificar sus practicas en un mundo neoliberal.


TEMAS
Ø  Concepto de movimiento social desde el EZLN
Ø  Proceso histórico (contexto social, político y económico). Constitución social y política (vertiente políticas y organización social)
Ø  Subjetividades del EZL
Ø  Reclamaciones y logros del EZLN.
Ø  Implicaciones pedagógicas y aportes al ámbito educativo.

Ø  Concepto de movimiento social desde el EZLN:
Los zapatistas, es el   nombre genérico con el cual se designa a los miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), organización armada, mexicana, constituida por campesinos pertenecientes a los grupos indígenas mayenses o mayas como los chamela, tzeltal, tojolabal, chol y lacandón, que en 1994 se rebelaron, a las órdenes de una pequeña cúpula militar cuya cabeza visible fue el líder mestizo conocido con el nombre de subcomandante Marcos. La denominación del movimiento recoge, en su honor, el nombre del líder revolucionario mexicano de principios del siglo XX Emiliano Zapata.

Es conveniente mencionar en esta instancia, que el movimiento zapatista, Es visto bajo el marco de movimiento social, ya que se constituye como una agrupación informal de individuos, organizados y dedicadas a cuestiones político-sociales que tiene como finalidad un cambio social, el cual surge como una organización colectiva, fundamentalmente marginal, que luchan dentro de un campo político más o menos concreto, como lo indica el párrafo anterior.  Alain Touraine, ha definido los movimientos sociales destacándose en sus definiciones, que estos obedecen a una acción colectiva con un adversario social definido. Éste movimiento tiene como objetivo recuperar vínculos básicos como la tierra, la comunidad, la etnia, al tiempo que crea amplias alianzas con la sociedad nacional e internacional haciendo uso, de los instrumentos propios de la globalización (internet, prensa escrita, medios de comunicación masiva, etc.).

En una entrevista entre el Subcomandante Marcos y el escritor Ignacio Ramonet, publicada
en el libro Marcos, la dignidad rebelde, el líder insurgente explica que: “El EZLN es un movimiento rebelde que exige cambios, es un movimiento insurreccional sin una ideología estrictamente definida. No responde a ningún espacio político clásico: el marxismo-leninismo, social-comunista, castrista, guevarismo, etc. Un movimiento armado que plantea un problema  –falta de libertad, imperfección democrática, desaparición de la justicia- y acto seguido (y logrado sus objetivos) desaparece” “El Movimiento es la unión y organización de hombres y mujeres profundamente argentinos y peronistas, dispuestos a pelear con las armas en las manos por la toma del poder, y para su pueblo la construcción de una tierra Libre, Justa y Soberana”.

Si vemos al movimiento social como acciones colectivas organizadas emprendidas en oposición a un antagonista social, es decir, no basta con un colectivo de individuos unidos por una causa, sino que lo que realmente constituye a esta agrupación societal como movimiento social, es que este actor colectivo posea un adversario social, definido en los mismo términos (que sea social y organizado) y que pugnen por la dirección o apropiación de recursos culturales que sean de real importancia para ambos bandos, el EZLN entraría a estudiarse bajo este marco. En México porque han movilizado activamente no solamente a los grupos indígenas sino también otros grupos grandes de actores económicos, sociales y políticos; las comunidades indígenas re enfocan en los valores tradicionales y transforman los viejos significados a fin de continuar con sus luchas de tierras. El EZLN puede estratégicamente desarrollarse en un nuevo movimiento político o en un movimiento autónomo indígena.
La revuelta de Chiapas permanece históricamente como el surgimiento de un movimiento social por el hecho de ser una agrupación  no formal de dedicadas a cuestiones socio-políticas que tiene como finalidad el cambio social.  


Ø  Proceso histórico
Marco socio – histórico desde Emiliano Zapata y la revolución Mexicana:
Emiliano Zapata fue un revolucionario mexicano nacido en San Miguel de Anenecuilco el 8 de Agosto de 1880 muerto en Chinameca el 10 de abril de 1919. Nacido en 1880 en San Miguel de nenecuilco, Morelos, en el seno de una familia paisana, trabaja como cuidador de ganado. En 1906 se une a la Junta de Cuatla que reivindica para sus trabajadores las tierras comunales de los paisanos indios de Morelos, y que es reprimida violentamente por el gobierno.
Hijo de granjeros, la piel mate y buen caballero, dirige el movimiento de ocupación de tierras, formado por granjeros vestidos de una camisa y pantalones blancos quienes, a los gritos de "tierra y libertad", entran en las haciendas defendidas por sus propietarios. Después de haber obtenido su rendición, las haciendas son expropiadas y repartidas entre los paisanos que las trabajan.
Como líder de la rebelión, Zapata debe refugiarse en la montaña durante la represión. Reaparece en 1909, siendo proclamado presidente de la Junta de Defensa de tierras de Ayala, comenzando de esta manera su actividad revolucionaria. En marzo de 1911 se une al movimiento guerrillero de Madero, reforzando el Plan de San Luis Potosí contra el dictador Porfirio Díaz.
El Plan Ayala preve la restitución de las tierras a la población indígena y una verdadera Reforma Agraria.
Su ascenso político lo conduce a hacerse cargo de la organización del movimiento revolucionario en el sur de México, siendo nombrado jefe supremo del movimiento revolucionario de la región meridional, después jefe maderista de Morelos. Después de la suba de Madero al poder, Emiliano Zapata se levanta contra éste último en razón de su poca diligencia en aplicar la Reforma Agraria, objetivo principal de la Revolución Mexicana.
Su esfuerzo por la Reforma Agraria le valió también la enemistad de Carranza. El ataque de Victoriano Huerta contra el gobierno de Madero, quien lo hace asesinar, lo empuja a unirse a las tropas constitucionales en 1913. Un año más tarde, con Pancho Villa y Orozco, firman la Convención de Aguascalientes, rechazada por Carranza, en el curso de la cual deciden ocupar la capital mexicana con las fuerzas convencionales (1914).
La fuerza de las tropas zapatistas le permite ocupar la capital en dos ocasiones, controlando la mitad del territorio mexicano. Sin embargo, el fuerte contraataque del presidente Carranza y la derrota que le inflige Álvaro Obregón lo obligan a retirarse hacia Morelos y a instalar su cuartel general en Tlaltizapan, conservando la implantación del movimiento revolucionario en el sur de México. Después de su retirada, afronta en permanencia los ataques de Carranza, defendiendo la instauración de una auténtica reforma agraria que elimine la repartición desigual de las tierras, y que tome en cuenta los derechos de los indígenas, modelo implantado por Zapata en Tlaltizapan.
Zapata crea también en esta ciudad una red de escuelas y servicios públicos. La acusación de Zapata hacia su antiguo compañero revolucionario, Carranza, se vuelve pública en su carta abierta de 1919 y dirigida al «Ciudadano Carranza», en la cual lo acusa de haber « aprovechado de la lucha para su propio beneficio y el de sus amigos que lo han ayudado. Después de haber repartido el botín, las riquezas, para realizar negocios, banquetes, fiestas suntuosas, bacanales y orgías. Y prosiguió su acusación: «Usted no ha pensado jamás que la Revolución pudiese beneficiar al pueblo, a las legiones de oprimidos que usted ha alentado con sus discursos». En respuesta a esta acusación, Carranza organiza un plan para asesinar a Zapata. En 1919, es convocado para una entrevista política en el curso de la cual un oficial federal, Jesús Guajardo, le ofrece tropas y apoyo para su campaña, dándole cita en una hacienda situada en un territorio dominado por el general revolucionario.
Según el relato de uno de los testigos (uno de los soldados), llegando al umbral, «a quemarropa y sin darle tiempo de sacar sus pistolas, los soldados que portaban armas tiraron dos salvas, y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no levantarse jamás».
Con Zapata, a la edad de 39 años, se había apagado el más feroz defensor de los derechos de los indios mexicanos y de la Reforma Agraria. Su ejemplo ha sido retomado, más recientemente en la actualidad, por el Sub Comandante Marcos a la cabeza del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que defiende los derechos de los indígenas de Chiapas.

Contexto socio-historico del EZLN:

El 1º de enero de 1994 hizo su aparición pública el EZLN. El séptimo regimiento del ejército rebelde tomó  San  Cristóbal de  las  Casas  al mando del  Subcomandante Marcos. Simultáneamente, cayeron las localidades de Altamirano, Chanal, Ocosingo, Las Margaritas, Oxhuc, Huixtán, Chalam, Simojovel, Larráinzar y otras poblaciones de los Altos y del Norte del estado de Chiapas.

Los rebeldes pusieron de manifiesto las disparidades económicas, sociales y culturales que existían frente al discurso oficial salinista. Así, los zapatistas se declararon  en  contra del régimen político mexicano, fundado  en la preeminencia del  Partido Revolucionario Institucional (PRI). Quedó claro que los zapatistas declaraban la guerra al gobierno federal, encabezado por el Jefe del Ejecutivo, Carlos Salinas de Gortari, al tiempo que invitaban al resto de los mexicanos a unirse a su causa bajo el respaldo del artículo 39 constitucional.

Del 1º al 12 de enero de 1994, tanto el ejército federal como los rebeldes, en lo que corresponde a la XXI zona militar, estuvieron en combate constante. Sin embargo, el 12 de enero ante la presión de la sociedad civil, que se manifestó a favor de los rebeldes y, por el otro lado, ante la seguridad de controlar militarmente el país, el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó el cese unilateral del fuego. Tras esta decisión, Manuel Camacho Solís fue designado como representante del gobierno mexicano para iniciar el diálogo con el ejército zapatista, a su vez representado por el subcomandante Marcos y distintos miembros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI).

Dentro  de  los  primeros  acercamientos  entre  los  zapatistas  y  el  gobierno,  se distinguieron tres tipos de demandas:

-          Económicas: referentes a la satisfacción de las necesidades materiales de los pueblos indígenas.
-          Sociales: donde  temas  como  marginación,  racismo,  tradiciones  y  cultura indígena ocuparon lugares centrales.
-          Políticas: participación  política  de  todos  los  mexicanos  en  los  canales institucionales establecidos.


El resultado de las Jornadas por la paz y la reconciliación fue el Compromiso por una paz digna en Chiapas, en el que  se emite una  serie de puntos dirigidos a dar respuesta a las solicitudes del EZLN, básicamente en dos planos:

1.      Nacional: el reconocimiento de los derechos indígenas, la disolución de latifundios con base en el artículo 27, la incorporación de la discriminación como delito federal, la modificación del artículo 4 de la Constitución.
2.      Estatal: la reforma electoral en Chiapas, la reforma al sistema judicial en materia de derechos humanos y justicia agraria, la elaboración de un nuevo código penal para tipificar como delito la expulsión de las comunidades indígenas y la iniciativa de la ley de justicia agraria.

De manera prácticamente simultánea, se llevó a cabo la “Caravana de Caravanas”, integrada por diversos grupos de la sociedad civil, con el objetivo de romper el cerco militar  en Chiapas. La  caravana  coincidió  con la  emisión de la Segunda Declaración de la Selva Lacandona, en la que destacó la prioridad que dieron los zapatistas a sus vínculos con la sociedad civil. En este mismo sentido, subrayaron la necesidad de una Convención Nacional Democrática (CND), la cual tuvo lugar el 8 de agosto, donde se reunieron alrededor de cinco mil personas de diversas organizaciones obreras, estudiantiles, religiosas, urbanas, campesinas, etc. Los temas centrales de la CND fueron la convocatoria de un nuevo Congreso Constituyente, las formas de resistencia pacífica, los comicios del 21 de agosto, englobando un nuevo proyecto de nación para la sociedad mexicana.

El resultado concreto de la Convención fue trabajar un esquema de vinculación entre el EZLN y la sociedad civil. Así, el 1º de enero de 1995 se convocó a la conformación del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Este movimiento estaría conformado por todas aquellas personas decididas a consolidar la democracia en el país y su pilar central sería la CND. Sin embargo, a partir de enero de 1995, una vez que el nuevo régimen encabezado por Ernesto Zedillo Ponce de León se asentó en el poder, fortaleció la presencia
militar en la zona de conflicto y endureció sus acciones hacia los miembros del EZLN.

En el extranjero, organizaciones como Human Rights Watch Americas, organizaciones de derechos humanos estadounidenses; así como diversos grupos, entre los que destacan Witness for Peace, Pax Christi, Mennonite Central Committee, Greenpeace, se unieron a las protestas en contra de una solución militar para Chiapas.  A partir de este momento, las redes de respaldo en el mundo se consolidaron con base en la reproducción de comités de solidaridad, entre los que destacó Solidarité avec les peuples de Chiapas en Lutte, en Francia. Lo anterior deja clara la repercusión del discurso zapatista en el plano internacional, al hacer referencia al compromiso de los rebeldes con la libertad, la justicia y la democracia; así como su oposición al modelo económico dominante, identificado con el neoliberalismo.

En respuesta, el 26 de febrero de 1995 se anunció el marco legal bajo el que se manejarían las negociaciones entre el EZLN y el Estado mexicano a través de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas. Mediante esta ley se suspendían las órdenes de aprehensión en contra de los zapatistas y se constituía la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA)  como interlocutora, por parte del Poder Legislativo, y Esteban Moctezuma Barragán como representante del Ejecutivo. La ley fue aprobada por la Cámara de Senadores el 8 de marzo de 1995.

La ley COCOPA estableció un marco legal donde se reconoció al EZLN como un grupo inconforme, mayoritariamente indígena, con el que se pactarían las bases del diálogo, el calendario y la agenda, los cuales serían observados por una comisión de seguimiento y verificación, encargada de dar continuidad a los compromisos contraídos durante el proceso de pacificación y concordia.

Los seis encuentros entre ambas partes se realizaron en un lapso de cinco meses, culminaron el 10 de septiembre de 1995, con una agenda acordada de 6 mesas, en las que se integrarían los siguientes temas:

I.                    Derechos y cultura indígena
II.                  Democracia y justicia
III.                Bienestar y desarrollo
IV.               Conciliación en Chiapas
V.                 Derechos de la mujer en Chiapas
VI.               Cese de las hostilidades

La propia lógica de la agenda llevó la cuestión indígena al centro del debate nacional, lo que generó la movilización de otros pueblos del país, que culminó con el Foro Nacional Indígena convocado por el EZLN. De forma paralela se llevó a cabo una consulta en tres niveles (juvenil, nacional e internacional), en relación a la validez de las demandas zapatistas, cuyos resultados  coincidieron  con  las  demandas  planteadas  por  el  EZLN: tierra,  vivienda, trabajo, alimentación, salud, cultura, acceso a la información, independencia, democracia, justicia, paz, seguridad, combate a la corrupción, defensa del medio ambiente.

Sin embargo, a pesar del acuerdo inicial, el 21 de octubre de 1995, Fernando Yánez fue señalado por el gobierno como el Comandante Germán, y encarcelado más tarde, lo que en el marco de la Ley Cocopa significó una violación al marco jurídico y desencadenó nuevas tensiones en la mesa de diálogo y nuevas movilizaciones a nivel internacional que contribuyeron a su rápida liberación. A pesar de las tensiones generadas por la detención de Yánez, el 16 de febrero de 1996 finalizaron los trabajos de la Mesa sobre Derechos y Cultura Indígena, dirigidos a modificar la Constitución Política. Su redacción jurídica estaría a cargo de la COCOPA, la cual estuvo lista en noviembre de 1995. Una vez presentada ante el gobierno federal fue aceptada en un primer momento, sin embargo, el Ejecutivo Federal emitió 27 observaciones que modificaron el espíritu de los acuerdos.

Mientras las negociaciones continuaban, el 30 de enero de 1996, el EZLN convocó al Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. En la convocatoria, los zapatistas definieron al neoliberalismo como “crimen histórico de la concentración de privilegios, riquezas e impunidades, [que] democratiza la miseria y la desesperanza”.  La definición anterior fue el fundamento de una propuesta dirigida a integrar amplios sectores de la población civil, tanto nacional como internacional. El Encuentro Intercontinental reunió a miles de participantes de 40 países distintos. Los trabajos se realizaron durante una semana y la clausura se llevó a cabo en Aguascalientes de la Realidad, donde se concluyó la necesidad de crear una red de comunicación alternativa al neoliberalismo, en la cual confluyeran distintas resistencias.

A finales de 1997 en el poblado de Acteal, municipio de Chenalhó, fueron asesinados 45 indígenas tzoltziles. En la versión oficial, dictada por la Procuraduría General de la República, se declaró que los hechos fueron resultado de un conflicto intercomunitario.   La masacre de Acteal fue repudiada en el ámbito internacional, tanto por organizaciones internacionales gubernamentales como por la Organización de las Naciones  Unidas  (ONU)  y  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos (CIDH); así  como por Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Asimismo, hubo manifestaciones en contra de la situación de los derechos humanos en México ante sedes diplomáticas de México en el exterior, al ser considerada una forma de guerra de baja intensidad contra el movimiento.

El punto más álgido de la protesta a nivel internacional se llevó a cabo el 12 de enero de 1998 con manifestaciones simultáneas en distintos continentes, a mediados de enero se calculaba que la protesta había sido realizada en 130 ciudades de 27 países distintos. Sin embargo, como consecuencia del enrarecido ambiente, derivado de la matanza de Acteal y de la escalada militar que caracterizó el año de 1998; así como del incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, el EZLN manifestó un repliegue drástico en sus actividades entre 1999 y el año 2000. En México, el EZLN dio lugar a uno de los movimientos indígenas más famosos a nivel internacional por su dirigencia, la utilización efectiva de los medios de comunicación, las redes electrónicas, la situación de los derechos humanos y la participación de organizaciones sociales.

Los zapatistas elaboraron una estrategia que combinaba demandas económicas, políticas y culturales; al tiempo que desmitificaron el discurso del régimen salinista que anunciaba el ingreso de México al primer mundo mediante la firma del TLCAN. Asimismo, reconociendo los límites de una estrategia armada, los zapatistas se dedicaron a construir una coalición: una alianza multiétnica, multiclasista y transterritorial. Invitaron a grupos cívicos y a miembros de partidos de oposición de todo el país a debatir las maneras de democratizar el Estado mexicano. Así, el EZLN se convirtió en un movimiento social emblemático, que integró los dos elementos más dinámicos, generadores de movilización en la región: la tierra y la identidad cultural. También ha destacado su capacidad para hacerse oír en el campo internacional.
El contexto político, económico y social de México en la década de los noventa del siglo XX, sin duda, contribuyó a que la dirigencia del EZLN decidiera hacer su aparición pública en el escenario nacional. El año de 1994 representó un punto de inflexión dentro de la administración de Carlos Salinas de Gortari. Por un lado, la entrada en vigor del TLCAN   y, por el otro,  el  levantamiento  armado  del  EZLN,  pusieron  de manifiesto  las  grandes
disparidades económicas y sociales existentes en México. En consecuencia, “... [se] generó un cuestionamiento profundo acerca de los logros y la viabilidad social del proyecto económico del gobierno.

Ø  Subjetividades del EZLN
Los insurgentes se afirmaron como sujetos históricos y personales (Touraine, 2000) animados por la voluntad de tomar su destino entre sus manos, lo que, como indígenas chiapanecos, se les estaba negando a causa de cinco siglos de historia, del régimen político mexicano con-temporáneo y de los proyectos de desarrollo económicos neoliberales.

Los activistas buscan construir lugares distanciados de la sociedad capitalista que permiten a los actores vivir de acuerdo con sus propios principios, entablar relaciones sociales diferentes y a partir de estas situaciones ejemplares, de cambiar las relaciones de poder y los valores hacía una transformación más global: “Se trata de lograr construir la antesala del mundo nuevo, un espacio donde, con igualdad de derechos y obligaciones, las distintas fuerzas políticas se ‘disputen’ el apoyo de la mayoría de la sociedad”. (Marcos en 1995 citado por Ornelas, 2004).

Los zapatistas buscan producir ellos mismos sus formas de vida y afirmarse en su capa-cidad creadora contra las manipulaciones de las industrias culturales hegemónicas (Wieviorka,2009: 40). Sostienen así una concepción del cambio social que no pasa tanto por influir sobre los responsables políticos como por la transformación respecto de la manera de vivir juntos apartir de alternativas concretas que pongan en práctica los valores del movimiento y una reafirmación de las formas de sociabilidad locales.

Estos activistas consideran la lucha como un proceso de experimentación creativa, por medio del cual se ponen en práctica los valores de un “mundo mejor”. Buscan construir “otro mundo” a partir de sus prácticas y experiencias alternativas: “La rebelión debe ser una rebelión práctica, debe ser la construcción de otra manera de hacer, de otra sociabilidad, de otra forma de vida” (Holloway, 2003). Al rechazar los modelos y planes preconcebidos para crear el mundo mejor, los activistas de la vía de la subjetividad privilegian un aprendizaje a través de la experiencia por método de prueba y error en procesos de experimentación, ya que “se hace camino al andary que “se aprende a caminar caminando”. En vez de luchar para tomar el poder, como lo han hecho los movimientos sociales de la sociedad industrial, en vez de adoptar prácticas de contra-poder, que tienen como objetivo contrarrestarlos órganos de poder y la influenza de las gran-des empresas, como lo sugería Montesquieu, los activistas de la subjetividad buscan crear espacios de experiencia libres de relaciones de poder y de dominación (Holloway, 2002: 65;Benasayag, Bran., 2001), fuera de la influencia de la ideología mercantil y de los comunitarismos.

Ø Reclamaciones y logros del EZLN.
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Los indígenas rebeldes se levantaron para mejorar sus condiciones de vida y transformar la relación entre los pueblos indios y el Estado. Se manifestaron en contra de la negación de su propia existencia, ya que los pueblos indígenas eran invisibles en el Méxic que festejaba su “integración al primer mundo”, como en aquel entonces el presidente de México Salinas de Gortari, calificó al inicio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
Construyeron sus reivindicaciones económicas, culturales, sociales, políticas  y jurídicas alrededor de dos principios centrales: la dignidad y la autonomía. La dignidad ,definida como la afirmación de una humanidad común y la exigencia de ser respetado, es el corazón del movimiento zapatista. Con su levantamiento, los indígenas insurgentes afirmaron que “la dignidad humana no es sólo patrimonio de los que tienen resueltas sus condiciones elementales de vida, (…) también los que nada tienen de mate-rial poseen lo que nos hace diferentes de cosas y animales: la dignidad”. (Comunicado del 13 de enero 1994, en Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), 1994: 71). La autonomía constituye el otro pilar del zapatismo. Los indígenas insurgentes se levantaron contra la situación social mexicana en la que a partir de la concentración de poder , se ha establecido un control sobre los destinos de las comunidades, de los municipios, de lo local y de lo regional de manera que estos últimos niveles son despojados de cualquier fuerza, de cualquier autonomía para regir y orientar su vida colectiva (Zermeño, 2005: 127-128).
Lo que pedimos y lo que necesitamos los pueblos indígenas no es un lugar grande ni un lugar chico, sino un lugar digno dentro de nuestra nación; un trato justo, un trato de iguales, ser parte fundamental de esta gran nación; ser ciudadanos con todos los derechos que merecemos como todos; que nos tomen encuenta y nos traten con respeto (ComandanteDavid 16/03/2001, en Ceceña, 2001: 162).Exigieron que esta dignidad y este respeto como seres humanos iguales y diferentes, se transcribieran tanto en el derecho como en la actitud cotidiana de cada mexicano.
Entre las mayores exigencias de los movimientos indígenas se encuentran la reapropiación de sus territorios y de sus recursos naturales y las exigencias de autonomía y de autodeterminación, que consideran como “la oportunidad de construirnos, dentro de este país, como una realidad diferente”. Se trata también de perpetuar algunos elementos de su modo de vida, costumbres y tradiciones ancestrales sin que ello signifique dejar de ser ciudadano de una nación más amplia en la cual sea reconocido su derecho a ser iguales y diferentes.

Los zapatistas negociaron con los representantes del Estado mexicano, propusieron reformas jurídicas y políticas y se comprometieron para la democratización del país. Además de los innumerables comunicados mediáticos(y muchas veces poéticos) del subcomandante Marcos y de marchas hacia la capital nacional, se convocaron en Chiapas varios encuentros con la sociedad civil mexicana e internacional con el objetivo de escuchar la opinión de los simpatizantes y de dar a conocer las perspectivas de los líderes zapatistas. Entre estos encuentros, destacan la Convención Nacional Democrática (1994) y el primer Encuentro Intergaláctico (1996). Amplias delegaciones extranjeras tomaron parteen cada una de estas reuniones y decenas de observadores extranjeros siguen pasando o que-dándose algunas semanas en las comunidades desde hace más de diez años.ç
 Aunque no se les ha reconocido en la ley mexicana, las comunidades zapatistas gozan de una autonomía de facto desde su levantamiento en 1994. Se convirtieron en “espacios de experiencias” (Pleyers, 2009; McDonald, 2006) donde se prueban prácticas organizativas alternativas y relaciones sociales distintas a las de la sociedad dominante. Los activistas buscan construir lugares distanciados de la sociedad capitalista que permiten a los actores vivir de acuerdo con sus propios principios, entablar relaciones sociales diferentes y a partir de estas situaciones ejemplares, de cambiar las relaciones de poder y los valores hacía una transformación más global: “Se trata de lograr construir la antesala del mundo nuevo, un espacio donde, con igualdad de derechos y obligaciones, las distintas fuerzas políticas se ‘disputen’ el apoyo de la mayoría de la sociedad”. (Marcos en 1995) Esta forma de pensar el cambio social radical se distingue de la idea clásica dela revolución, no por el radicalismo del cambio, sino por la manera de lograrlo (Holloway, 2002).No se trata de imponer un poder progresista desde arriba, pero de iniciar por prácticas alter-nativas concretas y ejemplares desde abajo. La autonomía de las comunidades es un elemento clave que permite crear estos “espacios de experiencia”
La autonomía local de las comunidades zapatistas no se identifica con el retorno a una organización tradicional. Al contrario, busca cambios profundos, especialmente en lo que se refiere a las mujeres. Si bien los comandantes zapatistas reconocen que a veces continúan actitudes machistas, la situación y la auto-estima delas mujeres indígenas cambió mucho desde quela promoción de la igualdad de géneros en las comunidades se volvió un eje central de la lucha zapatista hace 15 años (EZLN, 1994: 107-110;Hernández Castillo, 1998). Antes de 1994, la situación de las mujeres era poco envidiable en algunas de las comunidades indígenas, pues envista de sus tradiciones se manejaba un sistema machista en donde ellas solo escuchaban y cocinaban, esa era la única forma en que las mujeres se vinculaban al movimiento. Poco a poco, muchas tomaron confianza y se comprometieron en cargos importantes para la comunidad. De hecho, los participantes en cada uno de los tres “encuentros con los pueblos del mundo” quedaron impactados por la fuerza de las palabras de las decenas de mujeres zapatistas que dieron testimonio de su lucha por las mujeres, pero también por la educación, la salud y la organización autónoma

Las exigencias del EZLN se establecen en el pliego de demandas que presentaron en “Los Diálogos de la Catedral”, este es el siguiente:
“Al pueblo de México:
Los pueblos indígenas del estado de Chiapas, alzados en armas en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional contra la miseria y el mal gobierno, presentan las razones de su lucha y sus demandas principales:
Las razones y las causas de nuestro movimiento armado son que el gobierno nunca ha dado ninguna solución real a los siguientes problemas:
1. El hambre, la miseria y la marginación que hemos venido padeciendo desde siempre.
2. La carencia total de tierra donde trabajar para sobrevivir.
3. La represión, desalojo, encarcelamiento, torturas y asesinatos como respuesta del gobierno a las justas demandas de nuestros pueblos.
4. Las insoportables injusticias y violación de nuestros derechos humanos como indígenas y campesinos empobrecidos.
5. La explotación brutal que sufrimos en la venta de nuestros productos, en la jornada de trabajo y en la compra de mercancías de primera necesidad.
6. La falta de todos los servicios indispensables para la gran mayoría de la población indígena.
7. Las mentiras, engaños, promesas e imposiciones de los gobiernos desde hace más de 60 años. La falta de libertad y democracia para decidir nuestros destinos.
8. Las leyes constitucionales no han sido cumplidas de parte de los que gobiernan el país; en cambio a nosotros los indígenas y campesinos nos hacen pagar hasta el más pequeño error y echan sobre nosotros todo el peso de una ley que nosotros no hicimos y que los que la hicieron son los primeros en violar.
El EZLN vino a dialogar con palabra verdadera. El EZLN vino a decir su palabra sobre las condiciones que dieron origen a su guerra justa y a pedir, al pueblo todo de México, la resolución de esas condiciones políticas, económicas y sociales que nos orillaron a empuñar las armas en defensa de nuestra existencia y de nuestros derechos.
Por lo tanto demandamos...
Primero. Demandamos que se convoque a una elección verdaderamente libre y democrática, con igualdad de derechos y obligaciones para las organizaciones políticas que luchan por el poder, con libertad auténtica para elegir una u otra propuesta y con el respeto a la voluntad mayoritaria. La democracia es el derecho fundamental de todos los pueblos indígenas y no indígenas. Sin democracia no puede haber libertad ni justicia ni dignidad. Y sin dignidad nada hay.
Segundo. Para que haya elecciones libres y democráticas verdaderas, .es necesario que renuncie el titular del Ejecutivo federal y los titulares de los ejecutivos estatales que llegaron al poder mediante fraudes electorales. No viene su legitimidad del respeto a la voluntad de las mayorías sino de su usurpación. En consecuencia, es necesario que se forme un gobierno de transición para que haya igualdad y respeto a todas las corrientes políticas. Los poderes legislativos federales y estatales, elegidos libre y democráticamente, deben asumir su verdadera función de dar leyes justas para todos y vigilar su cumplimiento.
Otro camino para garantizar la realización de elecciones libres y democráticas verdaderas es que se haga realidad, en las grandes leyes de la nación y en las locales, la legitimidad de la existencia y trabajo de ciudadanos y grupos de ciudadanos que, sin militancia partidaria, vigilen todo el proceso electoral, sancionen su legalidad y resultados, y den garantía, como autoridad real máxima, de la legitimidad de todo el proceso electoral.
Tercero. Reconocimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional como fuerza beligerante y de sus tropas como auténticos combatientes y aplicación de todos los tratados internacionales para regular conflictos bélicos.
Cuarto. Nuevo pacto entre los integrantes de la federación que acabe con el centralismo y permita a regiones, comunidades indígenas y municipios autogobernarse con autonomía política, económica y cultural.
Quinto. Elecciones generales para todo el estado de Chiapas y reconocimiento legal de todas las fuerzas políticas en el estado.
Sexto. Productor de electricidad y petróleo, el estado de Chiapas rinde tributo a la federación sin recibir nada a cambio. Nuestras comunidades no tienen energía eléctrica, el derrame económico producto de las exportaciones petroleras y las 'ventas internas no produce ningún beneficio al pueblo chiapaneco. Por tanto, es primordial que todas las comunidades chiapanecas reciban el beneficio de la energía eléctrica y que un porcentaje de los ingresos económicos por la comercialización del petróleo chiapaneco se aplique a obras de infraestructura industrial agrícola, comercial y social en beneficio de todos los chiapanecos.
Séptimo. Revisión del Tratado de Libre Comercio firmado con Canadá y Estados Unidos pues en su estado actual no considera a las poblaciones indígenas y las sentencia a la muerte por no tener calificación laboral alguna.
Octavo. El artículo 27 de la Carta Magna debe respetar el espíritu original de Emiliano Zapata: la tierra es para los indígenas y campesinos que la trabajan. No para los latifundistas. Queremos que las grandes cantidades de tierras que están en manos de finqueros y terratenientes nacionales y extranjeros y de otras personas que ocupan muchas tierras pero no son campesinos, pasen a manos de nuestros pueblos que carecen totalmente de tierras, así como está establecido en nuestra ley agraria revolucionaria. La dotación de tierras debe incluir maquinaria agrícola, fertilizantes, insecticidas, créditos, asesoría técnica, semillas mejoradas, ganado, precios justos a los productos del campo como el café, maíz y frijol. La tierra que se reparta debe ser de buena calidad y debe contar con carreteras, transporte y sistemas, de riego. Los campesinos que ya tienen tierras también tienen derecho a todos los apoyos que se mencionan arriba para facilitar el trabajo en el campo y mejorar la producción. Que se formen nuevos ejidos y comunidades. La reforma salinista al 27 constitucional debe ser anulada y el derecho a la tierra debe volver a nuestra Carta Magna.
Noveno. Queremos que se construyan hospitales en las cabeceras municipales y que cuenten con médicos especializados y con suficiente medicamento para atender a los pacientes, y clínicas de campo en los ejidos, comunidades y parajes, así como capacitación y sueldo justo para los agentes de salud. Que donde ya hay hospitales, que se rehabiliten lo más pronto posible y que cuenten con servicio de cirugía completa. Que en las comunidades grandes se construyan clínicas y que tengan también doctores y medicinas para atender más de cerca al pueblo.
Décimo. Que se garantice el derecho de los indígenas a la información veraz de lo que ocurre a nivel local, regional, estatal, nacional e internacional con una radiodifusora indígena independiente del gobierno, dirigida por indígenas y manejada por indígenas.
Décimo primero. Queremos que se construyan viviendas en todas las comunidades rurales de México y que cuenten con los servicios necesarios como: luz, agua potable, caminos, drenaje, teléfono, transporte, etcétera. Y también que tengan las ventajas de la ciudad como televisión, estufa, refrigerador, lavadora, etcétera. Las comunidades deben contar con centros recreativos para el sano esparcimiento de los pobladores: deporte y cultura que dignifiquen la condición humana de los indígenas.
Décimo segundo. Queremos que se acabe con el analfabetismo en los pueblos indígenas. Para esto necesitamos mejores escuelas de primaria y secundaria en nuestras comunidades, que cuenten con material didáctico gratuito, y maestros con preparaci6n universitaria, que estén al servicio del pueblo y no sólo para defender los intereses de los ricos. Que en las cabeceras municipales haya primaria, secundaria y preparatoria gratuitas, que el gobierno les dé a los alumnos uniformes, zapatos, alimentación y todo el material de estudio en forma gratuita. En las comunidades céntricas que se encuentran muy alejadas de las cabeceras municipales debe haber secundarias de internado. La educación debe ser totalmente gratuita, desde el preescolar hasta la universidad, y se debe otorgar a todos los mexicanos sin importar raza; credo, edad, sexo o filiación política.
Décimo tercero. Que las lenguas de todas las etnias sean oficiales y que sea obligatoria su enseñanza en las escuelas primaria, secundaria, preparatoria y universidad.
Décimo cuarto. Que se respeten nuestros derechos y dignidad como pueblos indígenas, tomando en cuenta nuestra cultura y tradición.
Décimo quinto. Ya no queremos seguir siendo objeto de discriminación y desprecio que hemos venido sufriendo desde siempre los indígenas.
Décimo sexto. Como pueblo indígena que somos, que nos dejen organizamos y gobernamos con autonomía propia, porque ya no queremos ser sometidos a la voluntad de los poderosos nacionales y extranjeros.
Décimo séptimo. Que la justicia sea administrada por los propios pueblos indígenas, según sus costumbres y tradiciones, sin intervención de gobiernos ilegítimos y corruptos.
Décimo octavo. Queremos tener siempre un trabajo digno con salario justo para todos los trabajadores del campo y de la ciudad de la República Mexicana, para que nuestros hermanos no tengan que dedicarse a cosas malas, como el narcotráfico, la delincuencia y la prostitución, para poder sobrevivir. Que se aplique la Ley Federal del Trabajo para los trabajadores del campo y de la ciudad con aguinaldos, prestaciones, vacaciones y derecho real de huelga.
Décimo noveno. Queremos precio justo para nuestros productos del campo. Para esto necesitamos libremente buscar o tener un mercado donde vender y comprar y no estar sujetos a coyotes explotadores.
Vigésimo. Que se acabe con el saqueo de la riqueza de nuestro México y, sobre todo, de Chiapas, uno de los estados más ricos de la República, pero que es donde el hambre y la miseria cada día abundan más.
Vigésimo primero. Queremos la anulación de todas las deudas por créditos, préstamos e impuestos con altos intereses porque ya no pueden pagarse debido a la gran pobreza del pueblo mexicano.
Vigésimo segundo. Queremos que se acabe con el hambre y la desnutrición porque solamente han causado la muerte de miles de nuestros hermanos del campo y de la ciudad. En cada comunidad rural debe haber tiendas cooperativas, apoyadas económicamente por el gobierno federal, estatal o municipal, y que los precios sean justos. Además debe haber vehículos de transporte, propiedad de las cooperativas, para el transporte de mercancías. Además el gobierno debe enviar alimentación gratuita para todos los niños menores de 14 años.
Vigésimo tercero. Pedimos la libertad inmediata e incondicional de todos los presos políticos y de los pobres presos injustamente en todas las cárceles de Chiapas y de México.
Vigésimo cuarto. Pedimos que el Ejército Federal y las policías de seguridad pública y judiciales ya no entren en las zonas rurales porque solamente van a intimidar, desalojar, robar, reprimir y bombardear a los campesinos que se organizan para defender sus derechos. Por eso nuestros pueblos están cansados de la presencia de los soldados y seguridad pública y judiciales porque son tan abusivos y represores. Que el gobierno federal regrese al gobierno suizo los aviones pilatus usados para bombardear a nuestro pueblo y que el dinero producto de la devolución sea aplicado en programas para mejorar la vida de los trabajadores del campo y de la ciudad. También pedimos que el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica retire sus helicópteros porque son usados para reprimir al pueblo de México.
Vigésimo quinto. El pueblo campesino indígena se levantó en armas y es que de por si no tiene más que sus humildes chozas, pero cuando el Ejército federal bombardea poblaciones civiles destruye estas humildes casas y todas sus pocas pertenencias. Por eso pedimos y exigimos al gobierno federal indemnizar a las familias que hayan sufrido daños materiales causados por los bombardeos y la acción de las tropas federales. Y también pedimos indemnización para las viudas y huérfanos por' la guerra, tanto civiles como zapatistas.
Vigésimo sexto. Nosotros, como campesinos indígenas, queremos vivir en paz y tranquilidad y que nos dejen vivir según nuestros derechos a la libertad y a una vida digna.
Vigésimo séptimo. Que se quite el Código Penal del estado de Chiapas porque no nos deja organizamos más que con las armas, porque toda la lucha legal y pacífica la castigan y reprimen.
Vigésimo octavo. Pedimos y exigimos el cese de las expulsiones de indígenas de sus comunidades por los caciques apoyados por el Estado. Exigimos que se garantice el retorno libre y voluntario de todos los expulsados a sus tierras de origen y la indemnización por sus bienes perdidos.
Vigésimo noveno. Petición de las mujeres indígenas:
Nosotras, las mujeres campesinas indígenas, pedimos la solución inmediata de nuestras necesidades urgentes, a las que el gobierno nunca ha dado solución:
a) Clínicas de partos con ginecólogos para que las mujeres campesinas reciban la atención médica necesaria.
b) Que se construyan guarderías de niños en las comunidades.
c) Pedimos al gobierno que mande alimentos suficientes para los niños en todas las comunidades rurales como: leche, maicena, arroz, maíz, soya, aceite frijol, queso, huevos, azúcar, sopa, avena, etcétera.
d) Que se construyan cocinas y comedores para los niños en las comunidades, que cuenten con todos los servicios.
e) Que se pongan molinos de nixtamal y tortillerías en las comunidades, dependiendo del número de familias que tengan.
O Que nos den proyectos de granjas de pollos, conejos, borregos, puercos, etcétera, y que cuenten con asesoría técnica y médicos veterinarios.
g) Pedimos proyectos de panadería que cuenten con hornos y materiales.
h) Queremos que se construyan talleres de artesanías que cuenten con maquinaria y materias primas.
i) Para la artesanía, que haya mercado donde se pueda vender con precio justo.
j) Que se construyan escuelas donde puedan recibir capacitación técnica las mujeres.
k) Que haya escuelas de prescolar y maternal en las comunidades rurales, donde los niños puedan divertirse y crecer sanos moral y físicamente.
1) Que como mujeres tengamos transportes suficientes para trasladarnos y para transportar nuestros productos de los diferentes proyectos que tengamos.
Trigésimo. Exigimos juicio político a los señores Patrocinio González Garrido, Absalón Castellanos Domínguez y Elmar Setzer M.
Trigésimo primero. Exigimos respeto a la vida de todos los miembros del EZLN y que se garantice que no habrá proceso penal alguno o acción represiva en contra de ninguno de los miembros del EZLN, combatientes, simpatizantes o colaboradores.
Trigésimo segundo. Que todas las agrupaciones y comisiones de defensa de los derechos humanos sean independientes, o sea no gubernamentales, porque las que son del gobierno sólo esconden las arbitrariedades del gobierno.
Trigésimo tercero. Que se forme una Comisión Nacional de Paz con Justicia y Dignidad formada mayoritariamente por gentes que no pertenezcan al gobierno ni a ningún partido político. Y que esta Comisión Nacional de Paz con Justicia y Dignidad sea la que vigile el cumplimiento de los acuerdos a los que lleguen entre el EZLN y el gobierno federal.
Trigésimo cuarto. Que la ayuda humanitaria para las víctimas del conflicto sea canalizada a través de representantes auténticos de las comunidades indígenas.
Mientras no tengan solución estas justas demandas de nuestros pueblos estamos dispuestos y decididos a continuar nuestra lucha hasta alcanzar nuestro objetivo.
Para nosotros, los más pequeños de estas tierras, los sin rostro y sin historia, los armados de verdad y fuego, los que venimos de la noche y la montaña, los hombres y mujeres verdaderos, los muertos de ayer, hoy y siempre.., para nosotros nada. Para todos todo.
¡Libertad! ¡Justicia! ¡Democracia!

Respetuosamente,
Desde el Sureste mexicano, CCRI-CG del EZLN”

Quince años después del levantamiento, los zapatistas no han logrado transformarlas leyes ni las instituciones nacionales y de la transición a la democracia a la cual contribuyó. Quedan más desencantos que esperanzas. Si el impacto político del zapatismo en la política institucional mexicana no ha estado a la altura de las movilizaciones durante los primeros años tras el levantamiento, sus alcances son considerables. Cambió profundamente las comunidades indígenas del sureste mexicano y mucho más allá, contribuyó a una transformación profunda de la auto-estima de los indígenas y de su posición en la sociedad mexicana e internacional. De invisibles, se volvieron actores importantes no sólo de México, sino de las Américas, tanto al sur como al norte del Río Grande (Le Bot,2002 y 2009). Centrado su movimiento en la experiencia, la auto-organización y la transformación de las comunidades, el zapatismo logró articular reivindicaciones identitarias y universales. Cuando defienden y afirman su cultura, su diferencia y sus valores, los zapatistas como muchos movimientos indígenas, expresan “un rechazo propiamente universal de la dominación de los mercados y de la burocracia, y defienden la autonomía de una manera de pensar, de vivir y de comunicar que se articula y se combina con otras maneras de pensar, vivir y comunicar”(Hocquenghem y Lapierre, 2002: 11). Como no lograron que sus demandas fueran reconocidas por los pode-res Ejecutivo, Legislativo y Judicial mexicanos, consideraron que, “si no podemos cambiar el mundo, luchamos para que el mundo no nos cambie a nosotros”


Ø  Implicaciones pedagógicas y aportes al ámbito educativo.

En este punto resaltamos el proceso en el sector de la educación que se ha gestado en los utlimos 15 años después del levantamiento del EZLN. Se construyeron escuelas nuevas (más de cincuenta en el caracol de Oventic). Escuelas primarias ya funcionan en todos los municipios zapatistas y el nivel secundario ya está funcionando en muchas zonas. Miles de mujeres adultas aprendieron a leer y a escribir. Rechazaron los maestros oficiales y formaron sus propios maestros. Pensaron la educación autónoma como una alternativa al “individualismo promovido por las escuelas del gobierno”. Impartir una parte de los cursos en sus lenguas cambió también la relación en las aulas. Se basaron en pedagogías alternativas e innovaciones educativas “culturalmente pertinentes” (Gutiérrez Narváez, 2006), como el método Freire, y en valores de la cultura indígena.  El aprendizaje se hace de manera lúdica y participativa, e incluye el trabajo colectivo en el campo, ya que los zapatistas no quieren desconectar la enseñanza de la vida en las comunidades. Se aprende el español pero también el idioma indígena local, ya que “a través de ella se transmite mucho de la cultura y de los valores” que el movimiento zapatista busca rescatar. Por lo tanto, el programa de enseñanza zapatista no corresponde a los programas oficiales nacionales y no tiene por objeto permitir el acceso de los alumnos a la educación superior o universitaria en las ciudades vecinas. Los zapatistas insisten en que “los jóvenes aporten sus competencias a sus comunidades”.
 Con esto queremos resaltar la importancia que tienen los procesos de los movimientos sociales y culturales, en las otras formas de pensar la sociedad,; en ese sentido podemos encontrar que los proyectos educativos se piensan según el tipo de sociedad que se quiere lograr, y es por ello que queremos resaltar esa educación pensada para la comunidad, pensada en un contexto que no homogeniza sino que tiende a pensar en rescatar su cultura indígena, saliéndose de la educación oficial.
En nuestro contexto colombiano la educación debe emprender otras formas de darse, y es pensando en el contexto y en las necesidades que requiere la población que debe pensarse, entonces, rescatamos la autonomía y el pensamiento en comunidad que ha emprendido el sector educativo en este movimiento, así como ese pensamiento humanizante de valores que debe empezar a sembrarse en los alumnos, para que se de una sociedad que responda a otras dinámicas. Sin embargo consideramos que estos procesos requieren de un  cambio radical en las formas de pensarnos como país, pues es evidente que estamos inmersos en un sistema capitalista al que el gobierno responde tendiendo a reproducir la individualidad, la competencia y el consumo en el sector educativo, lo que nos debe llevar a pensar en nuestra labor como maestros para una sociedad industrializada que se encuentra en crisis.








BIBLIOGRAFÍA
·         Participación política y actores colectivos, Plazas y Valdés y Universidad Iberoamericana, México, 1995.
·         El pensamiento del EZLN Iván Molina Jiménez – 2000
·         EZLN- ¿La continuación de la Revolución Mexicana?, Sandra Götz – 2009
·         Aguirre Rojas, Carlos Antonio. Chiapas Planeta Tierra. Ediciones desde abajo.2007
·         Michel, Guillermo. Escarzaga, Fabiola. Sobre la marcha. Análisis sobre el movimiento zapatista 1994- 2001. Universidad Metropolitana Unidad Xochimilco.
·         Enfoques cualitativos y participativos en investigación. Bogotá: Unisur. 1995. Por: Alfonso Torres Carrillo .Copyright: Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Unisur.



[1] Tojolabales es uno de los multiples pueblos de la familia maya. De acuerdo con el censo del año 2000, existen en Chiapas 37.667 hablantes de tojolabal, distribuidos en un territorio de alrededor de 5.500 km2 en seis municipios del sureste estatal: las Margaritas, Altamirano, Comitán, Independencia, Trinitaria y Maravilla Tenejapa. De esta población, el 79% reside en Las Margaritas.
[2] Como la Union de Ejidos de la Selva, Lucha Campesina, Tierra y Libertad, la Asociacion Rural de Interes Colectivo Uniones de Uniones y la Central independiente de Obreros Agricolas y Campesinos. 

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