Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Facultad de Ciencias y Educación
Sede Macarena A
Proyecto Curricular En Educación Básica con Énfasis en
Lengua Castellana y Humanidades
Presentado por:
Mayra Lorena Hernández
20092160034
Paola Andrea Rodríguez
20072160043
Nataly Muñoz
Presentado a:
Maestra. Sandra
Luz Castro
Movimientos Sociales Contemporáneos
Cátedra eje Semiodiscursivo
Bogotá, Junio de 2012
DERECHOS INDIGENAS ENTRE EL SUEÑO, LA PESADILLA Y EL DESPERTAR.
Somos el color de la tierra
EZLN
[Palabras pronunciadas por el
subcomandante Marcos, el pasado 11 de marzo, a la llegada de la marcha
zapatista al Zócalo de la Ciudad de México]
“Este movimiento, el del color de la tierra, es tuyo y
porque es tuyo es nuestro.
Ahora, y es lo que ellos temen, no hay ya el “ustedes” y el
“nosotros” porque todos somos ya el color que somos de la tierra.
Es la hora de que el fox y a quien sirve escuche y nos
escuche. Es la hora de que el fox y quien lo manda nos vea. Una sola cosa habla
nuestra palabra. Una sola cosa mira nuestra mirada. El reconocimiento
constitucional de los derechos y la cultura indígenas. Un lugar digno para el
color de la tierra. Es la hora de que este país deje de ser una vergüenza
vestida sólo del color del dinero.
Es la hora de los pueblos indios, del color de la tierra, de
todos los colores que abajo somos y que colores somos a pesar del color del
dinero. Rebeldes somos porque es rebelde la tierra si hay quien la vende y
compra como si la tierra no fuera, y como si no existiera el color que somos de
la tierra. Ciudad de México: aquí estamos. Aquí estamos como rebelde color de
la tierra que grita: ¡democracia! ¡libertad! ¡justicia!
México: no venimos a decirte qué hacer, ni a guiarte a
ningún lado. Venimos a pedirte humildemente, respetuosamente, que nos ayudes.
Que no permitas que vuelva a amanecer sin que esa bandera tenga un lugar digno
para nosotros los que somos el color de la tierra.”
Desde el Zócalo de la Ciudad de
México. Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia
General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
INTRODUCCIÓN
Este proyecto tiene como objetivo mostrar desde una visión pluralista la
histórica social y política de los indígenas y campesinos tajolabales[1],
que en búsqueda de la configuración de un
movimiento social y la reclamación de sus derechos se han ido
desplazando por varias etapas y a través de varias décadas (1930 – 2012) para conseguir
mediante distintos escenarios y acciones lo que ellos llaman su “liberación”.
Nos ocuparemos de aproximarnos, (a través de textos y referencias
históricas) a las bases del movimiento de comunidades armadas EZLN para
evidenciar su constitución, estructura, organización, formas de cooperación,
conflictos internos y relaciones con las comunidades campesinas de la región.
Para si entender el objeto del porque un vasto sector poblacional de la zona
selvática se radicalizó políticamente apoyando al proyecto revolucionario del
EZLN, y que tras el levantamiento armado de 1994, han perpetuado un camino
entre el sueño, la pesadilla y el despertar en su lucha por la “libertad, la
justicia y la democracia practica”.
OBJETIVOS
é Mostrar la conformación del ejército
zapatista de liberación nacional EZLN a través de la articulación de
organizaciones campesinas y comunidades indígenas vistas mediante la proclama
de derechos, al igual que las crisis y tensiones del movimiento.
é Evidenciar las prácticas políticas,
sociales e históricas que han dado sustrato al movimiento, mediante las cuales
se ha moldeado escenarios y actores sociales distintos en contraste con los
proyectos de nación y las practicas gubernamentales.
é Exponer si este proceso de
articulación, transformación y resignificación lo convierte ahora en un
movimiento social contemporáneo.
JUSTIFICACIÓN
Realizar la investigación sobre el
Movimiento Zapatista contemporáneo surge del interés de conocer, analizar,
comprender e interpretar las dinámicas políticas, sociales y económicas que han
llevado desde su surgimiento hasta la actualidad, abracando los antecedentes,
su formas de organizarse, sus formas de presentarse ante el mundo, sus resistencias, sus exigencias, su
territorio, y las características mas relevantes que lo constituyen como uno de
los movimientos sociales contemporáneos que tiene raíces indígenas y que
emprende una labor significativa por la recuperación de los pueblos que fueron,
han sido y siguen siendo victimas del sistema implantado a nivel mundial: el
capitalista.
Consideramos que este movimiento que surgió
en las montañas y los territorios de Chiapas en México, como un rechazo
contundente a las políticas neoliberales que se implantaban en México con la
firma del TLC (Tratado de Libre Comercio), constituye una grieta que emerge
como un movimiento antisistémico y anticapitalista emprendiendo nuevas formas
de luchas, de prácticas sociales y de
estrategias que abren cabida a una America Latina que aun tiene bien puesta su dignidad, y que
representa la lucha de los pueblos oprimidos que se levantan, que se sublevan,
que se resisten a un sistema que los discrimina y los excluye de toda
participación política y social dentro de sus mismos territorios y naciones.
En este orden de ideas, El problema que
vamos a tratar tiene como finalidad mostrar a través de referencias históricas,
políticas y sociales (narrativas de los integrantes) como se ha configurado el
movimiento de comunidades armadas EZLN, en relación con los derechos indígenas
por la autonomía, la regionalización, la apropiación digna de sus tierras, la
democracia y la construcción de un sistema político identitario.
Al igual buscamos exponer a través de
tensiones y extrapolaciones generadas al interior y exterior del movimiento
como se han ido configurando y resignificando las practicas políticas y
discursivas que han moldeado nuevos escenarios en donde se busca un
desplazamiento entre el sueño, la pesadilla y el despertar.
CORRIENTE EPISTEMOLÓGICA
Trabajaremos desde dos enfoques
epistemológicos:
El critico- social que consiste en "La perspectiva crítica de la ciencia sociales un
enfoque con el sistema que se intentan comprender las rápidas
transformaciones sociales del mundo occidental, así como responder a
determinados problemas
provocados por dichas transformaciones. Los
científicos sociales del paradigma crítico estiman que la rápida
tecnologizacion del trabajo, la improtancia cada vez mayor de
los medios de comunicación de masas y el crecimiento y fusion
de los sectores institucionalizados de la vida son fenomenos que tienen
consecuencias sociales y políticas. Se han limitado las posibilidades de acción social y ha
aumentado el control de la vida pública y privada por parte de
determinados grupos de la sociedad".
El Histórico interpretativo ya que a partir
de la construcción histórica del movimiento zapatista contemporáneo es que
entenderemos lo que es hoy y como se ha constituido pues este enfoque “busca ante
todo la comprensión del sentido, orientaciones y fines de la acción humana, más
que su mera medición o presentación en términos positivos”.
+
ANTECEDENTES
En primera instancia el trabajo estará
dedicado a exponer los antecedentes históricos, políticos y sociales de la vida
colectiva tojolabal, que nos aproximará consecuentemente a la formación de las
bases de apoyo del movimiento zapatista.
Por consiguiente, trataremos como el
caso infértil de la región Las Margaritas ( el cual tiene un trasfondo temporal
que data desde el siglo XVIII hasta mitad del siglo XX) es el escenario cumbre
donde se iniciará ese proceso de transformación y conformación del movimiento, ya que allí los indígenas
fueron segregados y obligados a vivir y laborar en las fincas (principalmente bajo ordenes religiosas y en el S XIX por
terratenientes privados después de la desamortización de los bienes
eclesiásticos) a cambio del “derecho” a vivir y trabajar un pedazo de parcela
en su tiempo libre.
Las luchas campesinas se gestaran por
el reclamo de la tierra, a mediados de la década de los 30, que con acción
plena, se mostro a través de políticas agrarias que fueron institucionalizadas desde el centro del país,
las cuales fueron de manera parsimoniosa fragmentando el señorío finquero de la
región de Comitán y Margarita. Donde el ejido desplazo, a la hacienda como
forma de organización social, económica y política de la población rural que se
hallaba en esta parte de Chiapas.
Este proceso de conformación y
establecimiento fue el sustrato para el sueño del campesinado, donde se inicio
una nueva etapa que podría llamarse de colonización, en la selva Lacandona a
causa del colapso en la repartición de los latifundios entre los campesinos de
estas regiones de México. Es en este momento histórico y político donde los
tojolabales en compañía de otras comunidades, lograron organizarse y conformar
ejidos en “territorios nacionales”.
Otro de los momentos relevantes para
aproximarnos a las bases de conformación del movimiento de comunidades armadas
EZLN, es el encuentro decisivo entre las poblaciones de tojolabales selváticas
y los agentes de pastoral de la Diócesis de San Cristóbal entre 1960 y 1974,
este encuentro significó la transformación de la comunidad ejidal en una
movilización de tipo social, llamada las civitas christi. Este hibridación que
parte del discurso teológico-liberacionista generaron un nuevo proceso de
diferenciación de la estructura social debido a la formación de grupos al
interior de la comunidad, organizados y dirigidos por catequistas y diáconos al
servicio de la iglesia católica y bajo el ideal de la “liberación de sus
pueblos”.
Así pues, surgen nuevas estructuras de
autoridad y poder paralelas a las del comisariado ejidal, como nuevas
orientaciones colectivas caracterizadas por una transformación radical de la
vida individual y colectiva a través de procesos de toma de conciencia y reconocimiento,
y el sincretismo religioso que les hacían verse portadores de derechos por ser
hijos de dios.
La figura del católico liberacionista
se revistió de una practica dignataria como personas y a su vez como una
configuración de identidad colectiva en lo que ellos denominan una construcción
ontológica del aquí y el ahora del reino de dios, esto es, la conformación
y construcción de un sujeto – actor colectivo.
Debido a la carencia de una clara
concepción y organización política por parte de los agentes de pastoral
diocesanos las cuales movilizaran a los campesinos indígenas para la
consecución de sus intereses políticos y sociales, se realiza una coalición con
grupos de la izquierda social maoísta que eran activistas políticos. Estos que
tenían una experiencia mas amplia acerca de la organización popular de las
masas en varias regiones del país, emprendieron el proyecto de construcción de
un poder popular con autogestión mediante la participación en el bien
colectivo. Es decir, que el fin último de esta alianza era la revolución “por
las masas y para las masas”.
La promoción de este espíritu
republicano motivado por activistas políticos e ideólogos se reflejo en la
constitución de uniones ejidales independientes[2], quienes tomarían participación en pro
de la defensa de los intereses sociales y políticos, y específicamente por la
lucha de mejores condiciones de producción y comercialización de sus productos
agropecuarios, la legalización de las tierras ejidales y la construcción de
vías de comunicación en la región.
Entre 1975 y 1987, con la creación de
estas organizaciones campesinas se dio el espacio para la articulación de un
proceso comunitario de diferenciación social bajo la configuración de la
comunidad republicana de masas que forman estructuras mas complejas de gestionamiento,
puesto que a las autoridades civiles y religiosas locales se agregan los
lideres y delegados de las uniones ejidales, cuyas formas de organización y movilización
política trasciende los limites de los ejidos creando redes (interejidales) que
contribuyen a la toma de conciencia a través de la reflexión y proposición de
soluciones conjuntas para los problemas políticos y sociales que atañen a todos
los habitantes de la región, aquí cabe resaltar el procesos de resignificacion
de la identidad social de los pueblos, al igual que el conflicto que se da en
las relaciones entre lideres campesinos, agentes pastorales, activistas y
asesores políticos.
Hasta entonces hemos mostrado de un
modo general los antecedentes más importantes en la conformación de este movimiento:
·
Zapatismo en las cañadas tojolabales de la Selva Lacandona.
·
La configuración de la comunidad armada rebelde entre 1988 y
1996
·
La crisis de las organizaciones campesinas de los
tojolabales como vehículo de su liberación
Este tercer momento es la antesala que dará
paso a la presencia y crecimiento de la guerrilla zapatista en la región de las
cañadas margaritenes debido al paulatino trabajo de infiltración, reclutamiento
y penetración de las uniones ejidales y de las comunidades tojolabales en la
base de social del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes
encontraron una coexistencia común en sus experiencias, conflictos e identidad,
en donde los primeros hallaran un vehículo para alcanzar su sueño de autonomía.
Para aproximarnos a este momento
histórico cabe resaltar:
·
La estructura, organización y procesos sociales de la
comunidad armada rebelde
·
Las funciones de los campesinos y las uniones ejidales en el
movimiento
·
Las relaciones que se establecieron con la guerrilla
ezetaelenista
·
La conformación de la identidad zapatista y el sentido de
resistencia de los rebeldes que posibilitan la resistencia indígena a nivel
local
Consecuentemente a esta asociación se
presenta la crisis del zapatismo en las cañadas tojolabales, entre los años
1997 y 2005, así como un intento de reorganización mediante la creación de
juntas llamadas de Buen Gobierno. A causa de factores externos y conflictos
internos que han generado la disgregación del movimiento, debido tanto a
disfunciones organizacionales y estructurales como tendencias externas de
censura de los propósitos del movimiento. Esta crisis genera una desmotivación
hacia la política de resistencia, ya que los ideales de autonomía comunitaria
que presentaba el primer momento del movimiento pasan a subordinarse bajo la
efigie de los objetivos del EZLN, en este contexto desde 1993, se puede
realizar un marco explicativo sobre la resignificación de las dimensiones materiales
y simbólicas de la Comandancia General del EZLN
sobre el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, tensiones que
desembocaran en la conformación de formas de expresión y organización
disidentes y la oposición política. Estas tensiones y conflictos entre
zapatistas y no zapatistas estará orientada bajo la búsqueda de espacios sociales y
simbólicos, y la formación de identidades políticas que los diferencie unos de
otros.
Estos estudios que a través de décadas
se han realizado sobre la marcha y la articulación de estas comunidades y pueblos
por la dignidad, liberación y apropiación de sus tierras nos muestran un
escenario de reflexión y aprendizaje teórico sobre la acción colectiva, los
sistemas sociales y la conformación de movimientos sociales que buscan reivindicar,
resignificar y dignificar sus practicas en un mundo neoliberal.
TEMAS
Ø Concepto de movimiento social desde el
EZLN
Ø Proceso histórico (contexto social,
político y económico). Constitución social y política (vertiente políticas y
organización social)
Ø Subjetividades del EZL
Ø Reclamaciones y logros del EZLN.
Ø Implicaciones pedagógicas y aportes al
ámbito educativo.
Ø Concepto de movimiento social desde el EZLN:
Los zapatistas, es el nombre genérico con el cual se
designa a los miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
organización armada, mexicana, constituida por campesinos pertenecientes a los
grupos indígenas mayenses o mayas como los chamela, tzeltal, tojolabal, chol y
lacandón, que en 1994 se rebelaron, a las órdenes de una pequeña cúpula militar
cuya cabeza visible fue el líder mestizo conocido con el nombre de
subcomandante Marcos. La denominación del movimiento recoge, en su honor, el
nombre del líder revolucionario mexicano de principios del siglo XX Emiliano
Zapata.
Es conveniente mencionar en esta instancia, que el
movimiento zapatista, Es visto bajo el marco de movimiento social, ya que se
constituye como una agrupación informal de individuos, organizados y dedicadas
a cuestiones político-sociales que tiene como finalidad un cambio social, el cual
surge como una organización colectiva, fundamentalmente marginal, que luchan
dentro de un campo político más o menos concreto, como lo indica el párrafo
anterior. Alain Touraine, ha definido
los movimientos sociales destacándose en sus definiciones, que estos obedecen a
una acción colectiva con un adversario social definido. Éste movimiento tiene como objetivo recuperar
vínculos básicos como la tierra, la comunidad, la etnia, al tiempo que crea
amplias alianzas con la sociedad nacional e internacional haciendo uso, de los
instrumentos propios de la globalización (internet, prensa escrita, medios de
comunicación masiva, etc.).
En una entrevista
entre el Subcomandante Marcos y el escritor Ignacio Ramonet, publicada
en el libro Marcos,
la dignidad rebelde, el líder insurgente explica que: “El EZLN es un movimiento
rebelde que exige cambios, es un movimiento insurreccional sin una ideología
estrictamente definida. No responde a ningún espacio político clásico: el
marxismo-leninismo, social-comunista, castrista, guevarismo, etc. Un movimiento
armado que plantea un problema –falta de
libertad, imperfección democrática, desaparición de la justicia- y acto seguido
(y logrado sus objetivos) desaparece” “El Movimiento es la unión y organización
de hombres y mujeres profundamente argentinos y peronistas, dispuestos a pelear
con las armas en las manos por la toma del poder, y para su pueblo la
construcción de una tierra Libre, Justa y Soberana”.
Si vemos al movimiento social como acciones colectivas organizadas
emprendidas en oposición a un antagonista social, es decir, no basta con un
colectivo de individuos unidos por una causa, sino que lo que realmente
constituye a esta agrupación societal como movimiento social, es que este actor
colectivo posea un adversario social, definido en los mismo términos (que sea
social y organizado) y que pugnen por la dirección o apropiación de recursos
culturales que sean de real importancia para ambos bandos, el EZLN entraría a
estudiarse bajo este marco. En México porque han movilizado activamente no solamente a los
grupos indígenas sino también otros grupos grandes de actores económicos,
sociales y políticos; las comunidades indígenas re enfocan en los valores
tradicionales y transforman los viejos significados a fin de continuar con sus
luchas de tierras. El EZLN puede estratégicamente desarrollarse en un nuevo
movimiento político o en un movimiento autónomo indígena.
La revuelta de Chiapas permanece
históricamente como el surgimiento de un movimiento social por el hecho de ser una agrupación no formal de dedicadas a cuestiones
socio-políticas que tiene como finalidad el cambio social.
Ø
Proceso histórico
Marco socio – histórico desde Emiliano
Zapata y la revolución Mexicana:
Emiliano
Zapata fue un revolucionario mexicano nacido en San Miguel de Anenecuilco el 8
de Agosto de 1880 muerto en Chinameca el 10 de abril de 1919. Nacido en 1880 en
San Miguel de nenecuilco, Morelos, en el seno de una familia paisana, trabaja
como cuidador de ganado. En 1906 se une a la
Junta de Cuatla que reivindica para sus trabajadores las tierras comunales de
los paisanos indios de Morelos, y que es reprimida violentamente por el
gobierno.
Hijo
de granjeros, la piel mate y buen caballero, dirige el movimiento de ocupación
de tierras, formado por granjeros vestidos de una camisa y pantalones blancos
quienes, a los gritos de "tierra y libertad", entran en las
haciendas defendidas por sus propietarios. Después de haber obtenido su
rendición, las haciendas son expropiadas y repartidas entre los paisanos que
las trabajan.
Como
líder de la rebelión, Zapata debe
refugiarse en la montaña durante la represión. Reaparece en 1909, siendo
proclamado presidente de la Junta de Defensa de tierras de Ayala, comenzando de
esta manera su actividad revolucionaria. En marzo de 1911 se une al movimiento
guerrillero de Madero, reforzando el Plan de San Luis Potosí contra el dictador
Porfirio Díaz.
El Plan
Ayala preve la restitución de las tierras a la población indígena y una
verdadera Reforma Agraria.
Su
ascenso político lo conduce a hacerse cargo de la organización del movimiento
revolucionario en el sur de México,
siendo nombrado jefe supremo del movimiento revolucionario de la región
meridional, después jefe maderista de Morelos. Después de la suba de Madero al
poder, Emiliano Zapata se levanta contra éste último en razón de su
poca diligencia en aplicar la Reforma Agraria, objetivo principal de la
Revolución Mexicana.
Su
esfuerzo por la Reforma Agraria le valió también la enemistad de Carranza. El
ataque de Victoriano Huerta contra el gobierno de Madero, quien lo hace
asesinar, lo empuja a unirse a las tropas constitucionales en 1913. Un año más
tarde, con Pancho Villa y Orozco, firman la
Convención de Aguascalientes, rechazada por Carranza, en el curso de la cual
deciden ocupar la capital mexicana con las fuerzas convencionales (1914).
La
fuerza de las tropas zapatistas le permite ocupar la capital en dos ocasiones,
controlando la mitad del territorio mexicano. Sin embargo, el fuerte
contraataque del presidente Carranza y la derrota que le inflige Álvaro Obregón
lo obligan a retirarse hacia Morelos y a instalar su cuartel general en
Tlaltizapan, conservando la implantación del movimiento revolucionario en el
sur de México. Después de su retirada, afronta en permanencia los ataques de
Carranza, defendiendo la instauración de una auténtica reforma agraria que
elimine la repartición desigual de las tierras, y que tome en cuenta los
derechos de los indígenas, modelo implantado por Zapata en Tlaltizapan.
Zapata crea también en esta ciudad una red
de escuelas y servicios públicos. La
acusación de Zapata hacia su antiguo compañero revolucionario, Carranza, se
vuelve pública en su carta abierta de 1919 y dirigida al «Ciudadano Carranza»,
en la cual lo acusa de haber « aprovechado de la lucha para su propio beneficio
y el de sus amigos que lo han ayudado. Después de haber repartido el botín, las
riquezas, para realizar negocios, banquetes, fiestas suntuosas, bacanales y
orgías. Y prosiguió su acusación: «Usted no ha
pensado jamás que la Revolución pudiese beneficiar al pueblo, a las legiones de
oprimidos que usted ha alentado con sus discursos». En respuesta a esta
acusación, Carranza organiza un plan para asesinar a Zapata. En 1919, es
convocado para una entrevista política en el curso de la cual un oficial
federal, Jesús Guajardo, le ofrece tropas y apoyo para su campaña, dándole cita
en una hacienda situada en un territorio dominado por el general
revolucionario.
Según
el relato de uno de los testigos (uno de los soldados), llegando al umbral, «a
quemarropa y sin darle tiempo de sacar sus pistolas, los soldados que portaban
armas tiraron dos salvas, y nuestro inolvidable general Zapata cayó para no
levantarse jamás».
Con
Zapata, a la edad de 39 años, se había apagado el más feroz defensor de los
derechos de los indios mexicanos y de la Reforma Agraria. Su ejemplo ha sido retomado, más recientemente en la
actualidad, por el Sub Comandante Marcos a la cabeza del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional, que defiende los derechos de los indígenas de Chiapas.
Contexto socio-historico del EZLN:
El 1º de enero de 1994 hizo su aparición pública el EZLN. El
séptimo regimiento del ejército rebelde tomó
San Cristóbal de las
Casas al mando del Subcomandante Marcos. Simultáneamente,
cayeron las localidades de Altamirano, Chanal, Ocosingo, Las Margaritas, Oxhuc,
Huixtán, Chalam, Simojovel, Larráinzar y otras poblaciones de los Altos y del
Norte del estado de Chiapas.
Los rebeldes pusieron de manifiesto las disparidades
económicas, sociales y culturales que existían frente al discurso oficial
salinista. Así, los zapatistas se declararon
en contra del régimen político
mexicano, fundado en la preeminencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Quedó claro que los zapatistas declaraban la guerra al gobierno federal,
encabezado por el Jefe del Ejecutivo, Carlos Salinas de Gortari, al tiempo que
invitaban al resto de los mexicanos a unirse a su causa bajo el respaldo del
artículo 39 constitucional.
Del 1º al 12 de enero de 1994, tanto el ejército federal
como los rebeldes, en lo que corresponde a la XXI zona militar, estuvieron en
combate constante. Sin embargo, el 12 de enero ante la presión de la sociedad
civil, que se manifestó a favor de los rebeldes y, por el otro lado, ante la
seguridad de controlar militarmente el país, el presidente Carlos Salinas de
Gortari ordenó el cese unilateral del fuego. Tras esta decisión, Manuel Camacho
Solís fue designado como representante del gobierno mexicano para iniciar el
diálogo con el ejército zapatista, a su vez representado por el subcomandante
Marcos y distintos miembros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena
(CCRI).
Dentro de los
primeros acercamientos entre
los zapatistas y
el gobierno, se distinguieron tres tipos de demandas:
-
Económicas: referentes a la satisfacción de las necesidades
materiales de los pueblos indígenas.
-
Sociales: donde
temas como marginación,
racismo, tradiciones y
cultura indígena ocuparon lugares centrales.
-
Políticas: participación
política de todos
los mexicanos en
los canales institucionales
establecidos.
El resultado de las Jornadas por la paz y la reconciliación
fue el Compromiso por una paz digna en Chiapas, en el que se emite una
serie de puntos dirigidos a dar respuesta a las solicitudes del EZLN,
básicamente en dos planos:
1.
Nacional: el reconocimiento de los derechos indígenas, la
disolución de latifundios con base en el artículo 27, la incorporación de la
discriminación como delito federal, la modificación del artículo 4 de la
Constitución.
2.
Estatal: la reforma electoral en Chiapas, la reforma al
sistema judicial en materia de derechos humanos y justicia agraria, la
elaboración de un nuevo código penal para tipificar como delito la expulsión de
las comunidades indígenas y la iniciativa de la ley de justicia agraria.
De manera prácticamente simultánea, se llevó a cabo la
“Caravana de Caravanas”, integrada por diversos grupos de la sociedad civil,
con el objetivo de romper el cerco militar
en Chiapas. La caravana coincidió
con la emisión de la Segunda
Declaración de la Selva Lacandona, en la que destacó la prioridad que dieron
los zapatistas a sus vínculos con la sociedad civil. En este mismo sentido,
subrayaron la necesidad de una Convención Nacional Democrática (CND), la cual
tuvo lugar el 8 de agosto, donde se reunieron alrededor de cinco mil personas
de diversas organizaciones obreras, estudiantiles, religiosas, urbanas,
campesinas, etc. Los temas centrales de la CND fueron la convocatoria de un
nuevo Congreso Constituyente, las formas de resistencia pacífica, los comicios
del 21 de agosto, englobando un nuevo proyecto de nación para la sociedad
mexicana.
El resultado concreto de la Convención fue trabajar un
esquema de vinculación entre el EZLN y la sociedad civil. Así, el 1º de enero
de 1995 se convocó a la conformación del Movimiento de Liberación Nacional
(MLN). Este movimiento estaría conformado por todas aquellas personas decididas
a consolidar la democracia en el país y su pilar central sería la CND. Sin
embargo, a partir de enero de 1995, una vez que el nuevo régimen encabezado por
Ernesto Zedillo Ponce de León se asentó en el poder, fortaleció la presencia
militar en la zona de conflicto y endureció sus acciones
hacia los miembros del EZLN.
En el extranjero, organizaciones como Human Rights Watch
Americas, organizaciones de derechos humanos estadounidenses; así como diversos
grupos, entre los que destacan Witness for Peace, Pax Christi, Mennonite
Central Committee, Greenpeace, se unieron a las protestas en contra de una
solución militar para Chiapas. A partir
de este momento, las redes de respaldo en el mundo se consolidaron con base en
la reproducción de comités de solidaridad, entre los que destacó Solidarité
avec les peuples de Chiapas en Lutte, en Francia. Lo anterior deja clara la
repercusión del discurso zapatista en el plano internacional, al hacer
referencia al compromiso de los rebeldes con la libertad, la justicia y la
democracia; así como su oposición al modelo económico dominante, identificado
con el neoliberalismo.
En respuesta, el 26 de febrero de 1995 se anunció el marco
legal bajo el que se manejarían las negociaciones entre el EZLN y el Estado
mexicano a través de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en
Chiapas. Mediante esta ley se suspendían las órdenes de aprehensión en contra
de los zapatistas y se constituía la Comisión de Concordia y Pacificación
(COCOPA) como interlocutora, por parte
del Poder Legislativo, y Esteban Moctezuma Barragán como representante del
Ejecutivo. La ley fue aprobada por la Cámara de Senadores el 8 de marzo de
1995.
La ley COCOPA estableció un marco legal donde se reconoció
al EZLN como un grupo inconforme, mayoritariamente indígena, con el que se
pactarían las bases del diálogo, el calendario y la agenda, los cuales serían
observados por una comisión de seguimiento y verificación, encargada de dar
continuidad a los compromisos contraídos durante el proceso de pacificación y
concordia.
Los seis encuentros entre ambas partes se realizaron en un
lapso de cinco meses, culminaron el 10 de septiembre de 1995, con una agenda
acordada de 6 mesas, en las que se integrarían los siguientes temas:
I.
Derechos y cultura indígena
II.
Democracia y justicia
III.
Bienestar y desarrollo
IV.
Conciliación en Chiapas
V.
Derechos de la mujer en Chiapas
VI.
Cese de las hostilidades
La propia lógica de la agenda llevó la cuestión indígena al
centro del debate nacional, lo que generó la movilización de otros pueblos del
país, que culminó con el Foro Nacional Indígena convocado por el EZLN. De forma
paralela se llevó a cabo una consulta en tres niveles (juvenil, nacional e
internacional), en relación a la validez de las demandas zapatistas, cuyos
resultados coincidieron con
las demandas planteadas
por el EZLN: tierra,
vivienda, trabajo, alimentación, salud, cultura, acceso a la información,
independencia, democracia, justicia, paz, seguridad, combate a la corrupción,
defensa del medio ambiente.
Sin embargo, a pesar del acuerdo inicial, el 21 de octubre
de 1995, Fernando Yánez fue señalado por el gobierno como el Comandante Germán,
y encarcelado más tarde, lo que en el marco de la Ley Cocopa significó una
violación al marco jurídico y desencadenó nuevas tensiones en la mesa de
diálogo y nuevas movilizaciones a nivel internacional que contribuyeron a su
rápida liberación. A pesar de las tensiones generadas por la detención de
Yánez, el 16 de febrero de 1996 finalizaron los trabajos de la Mesa sobre
Derechos y Cultura Indígena, dirigidos a modificar la Constitución Política. Su
redacción jurídica estaría a cargo de la COCOPA, la cual estuvo lista en
noviembre de 1995. Una vez presentada ante el gobierno federal fue aceptada en
un primer momento, sin embargo, el Ejecutivo Federal emitió 27 observaciones
que modificaron el espíritu de los acuerdos.
Mientras las negociaciones continuaban, el 30 de enero de
1996, el EZLN convocó al Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y
contra el Neoliberalismo. En la convocatoria, los zapatistas definieron al
neoliberalismo como “crimen histórico de la concentración de privilegios,
riquezas e impunidades, [que] democratiza la miseria y la desesperanza”. La definición anterior fue el fundamento de
una propuesta dirigida a integrar amplios sectores de la población civil, tanto
nacional como internacional. El Encuentro Intercontinental reunió a miles de
participantes de 40 países distintos. Los trabajos se realizaron durante una
semana y la clausura se llevó a cabo en Aguascalientes de la Realidad, donde se
concluyó la necesidad de crear una red de comunicación alternativa al
neoliberalismo, en la cual confluyeran distintas resistencias.
A finales de 1997 en el poblado de Acteal, municipio de
Chenalhó, fueron asesinados 45 indígenas tzoltziles. En la versión oficial,
dictada por la Procuraduría General de la República, se declaró que los hechos
fueron resultado de un conflicto intercomunitario. La masacre de Acteal fue repudiada en el
ámbito internacional, tanto por organizaciones internacionales gubernamentales
como por la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y
la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (CIDH); así como por Amnistía Internacional y Human
Rights Watch. Asimismo, hubo manifestaciones en contra de la situación de los
derechos humanos en México ante sedes diplomáticas de México en el exterior, al
ser considerada una forma de guerra de baja intensidad contra el movimiento.
El punto más álgido de la protesta a nivel internacional se
llevó a cabo el 12 de enero de 1998 con manifestaciones simultáneas en
distintos continentes, a mediados de enero se calculaba que la protesta había
sido realizada en 130 ciudades de 27 países distintos. Sin embargo, como
consecuencia del enrarecido ambiente, derivado de la matanza de Acteal y de la
escalada militar que caracterizó el año de 1998; así como del incumplimiento de
los Acuerdos de San Andrés, el EZLN manifestó un repliegue drástico en sus
actividades entre 1999 y el año 2000. En México, el EZLN dio lugar a uno de los
movimientos indígenas más famosos a nivel internacional por su dirigencia, la
utilización efectiva de los medios de comunicación, las redes electrónicas, la
situación de los derechos humanos y la participación de organizaciones
sociales.
Los zapatistas elaboraron una estrategia que combinaba
demandas económicas, políticas y culturales; al tiempo que desmitificaron el discurso
del régimen salinista que anunciaba el ingreso de México al primer mundo
mediante la firma del TLCAN. Asimismo, reconociendo los límites de una
estrategia armada, los zapatistas se dedicaron a construir una coalición: una
alianza multiétnica, multiclasista y transterritorial. Invitaron a grupos
cívicos y a miembros de partidos de oposición de todo el país a debatir las
maneras de democratizar el Estado mexicano. Así, el EZLN se convirtió en un
movimiento social emblemático, que integró los dos elementos más dinámicos,
generadores de movilización en la región: la tierra y la identidad cultural.
También ha destacado su capacidad para hacerse oír en el campo internacional.
El contexto político, económico y social de México en la
década de los noventa del siglo XX, sin duda, contribuyó a que la dirigencia
del EZLN decidiera hacer su aparición pública en el escenario nacional. El año
de 1994 representó un punto de inflexión dentro de la administración de Carlos
Salinas de Gortari. Por un lado, la entrada en vigor del TLCAN y, por el otro, el
levantamiento armado del
EZLN, pusieron de manifiesto
las grandes
disparidades económicas y sociales existentes en México. En
consecuencia, “... [se] generó un cuestionamiento profundo acerca de los logros
y la viabilidad social del proyecto económico del gobierno.
Ø Subjetividades del EZLN
Los insurgentes se afirmaron como sujetos
históricos y personales (Touraine, 2000) animados por la voluntad de tomar su destino entre sus manos, lo que, como indígenas chiapanecos, se les estaba negando a causa de cinco siglos de
historia, del régimen político mexicano con-temporáneo
y de los proyectos de desarrollo económicos neoliberales.
Los activistas buscan construir lugares distanciados de la sociedad capitalista que permiten a los actores vivir de acuerdo con
sus propios principios, entablar relaciones sociales diferentes y a partir de estas situaciones ejemplares, de cambiar las relaciones de poder y los valores hacía una transformación más global:
“Se trata de lograr construir la antesala del mundo nuevo, un espacio donde,
con igualdad de derechos y obligaciones, las distintas fuerzas políticas se ‘disputen’ el apoyo de la mayoría de la sociedad”. (Marcos en 1995 citado por Ornelas,
2004).
Los zapatistas buscan producir ellos mismos sus
formas de vida y afirmarse en su capa-cidad creadora contra las manipulaciones
de las industrias
culturales hegemónicas (Wieviorka,2009: 40). Sostienen así una concepción del cambio social que no pasa
tanto por influir sobre los responsables políticos como por la transformación
respecto de la manera de vivir juntos apartir de alternativas concretas que pongan en práctica los valores del movimiento y una
reafirmación de las formas de sociabilidad locales.
Estos activistas consideran la lucha como
un proceso de experimentación creativa, por medio del cual se ponen en práctica los valores de un “mundo mejor”. Buscan construir “otro mundo” a partir de sus prácticas y experiencias
alternativas: “La rebelión debe ser una rebelión práctica, debe ser la
construcción de otra manera de hacer, de otra sociabilidad, de otra forma de vida” (Holloway, 2003). Al rechazar los modelos y planes preconcebidos para
crear el mundo mejor, los
activistas de la vía de la subjetividad privilegian un aprendizaje a través de la experiencia por método de prueba y error en procesos de experimentación, ya que “se hace camino al andar” y que “se aprende a caminar caminando”. En vez de luchar
para tomar el poder, como lo han hecho los movimientos sociales de la
sociedad industrial, en vez
de adoptar prácticas de contra-poder, que tienen como objetivo contrarrestarlos
órganos de poder y la influenza de las gran-des empresas, como lo sugería Montesquieu, los
activistas de la subjetividad buscan crear espacios de experiencia libres de relaciones de poder y de dominación
(Holloway, 2002: 65;Benasayag, Bran., 2001), fuera de la influencia
de la ideología mercantil y de los comunitarismos.
Ø
Reclamaciones y logros del
EZLN.
+
Los indígenas rebeldes se levantaron para mejorar sus condiciones
de vida y transformar la relación entre los pueblos indios y el Estado. Se manifestaron en contra de
la negación de su propia existencia, ya que los pueblos indígenas eran
invisibles en el Méxic que festejaba su “integración al primer mundo”, como en aquel
entonces el presidente de México Salinas de Gortari,
calificó al inicio del Tratado de Libre
Comercio de América del Norte.
Construyeron sus reivindicaciones
económicas, culturales, sociales, políticas
y jurídicas alrededor de dos principios centrales: la dignidad y la autonomía. La dignidad ,definida como la
afirmación de una humanidad común y la
exigencia de ser respetado, es el corazón del movimiento zapatista. Con
su levantamiento, los indígenas insurgentes afirmaron que “la dignidad
humana no es sólo patrimonio de los que tienen
resueltas sus condiciones elementales de vida, (…) también los
que nada tienen de mate-rial poseen lo que nos hace diferentes
de cosas y animales: la dignidad”. (Comunicado del 13 de enero 1994, en Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), 1994:
71). La autonomía constituye el otro pilar del zapatismo. Los indígenas
insurgentes se levantaron contra la situación social mexicana en la que a partir de la concentración de poder , se ha establecido un control sobre los destinos de las comunidades, de los municipios, de lo local y de lo regional de
manera que estos últimos niveles son despojados de cualquier fuerza, de cualquier
autonomía para regir y orientar su vida colectiva (Zermeño, 2005: 127-128).
Lo que pedimos y lo que
necesitamos los pueblos
indígenas no es un lugar grande ni
un lugar chico, sino un lugar digno dentro de nuestra nación; un trato justo,
un trato de iguales, ser parte fundamental
de esta gran nación; ser ciudadanos con todos los derechos que merecemos
como todos; que nos tomen encuenta y nos
traten con respeto (ComandanteDavid
16/03/2001, en Ceceña, 2001: 162).Exigieron que esta dignidad y este
respeto como seres humanos iguales y diferentes, se transcribieran tanto en el
derecho como en la actitud cotidiana de cada mexicano.
Entre las mayores exigencias
de los movimientos indígenas se encuentran la reapropiación de sus territorios
y de sus recursos naturales y las exigencias
de autonomía y de autodeterminación, que consideran como “la oportunidad de
construirnos, dentro de este país, como una realidad diferente”. Se trata también de perpetuar algunos elementos de su modo
de vida, costumbres y tradiciones ancestrales
sin que ello signifique dejar de ser ciudadano de una nación más amplia
en la cual sea reconocido su derecho a ser
iguales y diferentes.
Los zapatistas negociaron con los representantes del Estado mexicano, propusieron reformas jurídicas y políticas y se comprometieron
para la democratización del país. Además de
los innumerables comunicados mediáticos(y muchas veces poéticos) del
subcomandante Marcos y de marchas hacia la capital nacional, se convocaron en
Chiapas varios encuentros con la sociedad civil mexicana
e internacional
con el objetivo de
escuchar la opinión de los simpatizantes y de dar a conocer las perspectivas de
los líderes zapatistas. Entre estos encuentros, destacan la Convención Nacional
Democrática (1994) y el primer Encuentro Intergaláctico (1996). Amplias delegaciones
extranjeras tomaron parteen cada una de estas reuniones y decenas de observadores extranjeros siguen pasando o que-dándose algunas semanas en las comunidades desde
hace más de diez años.ç
Aunque no se les ha reconocido en la ley
mexicana, las comunidades zapatistas gozan de una autonomía de
facto desde su levantamiento en 1994. Se convirtieron en “espacios de experiencias” (Pleyers, 2009; McDonald, 2006) donde se
prueban prácticas organizativas alternativas y relaciones sociales distintas a las de la sociedad
dominante. Los activistas buscan construir lugares
distanciados de la sociedad capitalista que permiten a los actores vivir de acuerdo con sus propios
principios, entablar relaciones sociales diferentes y a partir de estas
situaciones ejemplares, de cambiar las
relaciones de poder y los valores hacía una transformación más global:
“Se trata de lograr construir la antesala del mundo nuevo, un espacio donde,
con igualdad de derechos y obligaciones, las distintas fuerzas políticas se ‘disputen’ el apoyo de la mayoría de la sociedad”. (Marcos en 1995) Esta
forma de pensar el cambio social radical se distingue de la idea clásica dela revolución, no por el radicalismo del cambio,
sino por la manera de lograrlo (Holloway, 2002).No se trata de imponer un poder progresista desde arriba, pero de iniciar por prácticas
alter-nativas concretas y ejemplares desde abajo. La autonomía de las comunidades es un elemento clave
que permite crear estos “espacios de experiencia”
La autonomía local de las
comunidades zapatistas no se identifica con el
retorno a una organización tradicional. Al
contrario, busca cambios profundos, especialmente en lo que se refiere a
las mujeres. Si bien los comandantes zapatistas reconocen que a veces continúan
actitudes machistas, la situación y la auto-estima delas mujeres indígenas
cambió mucho desde quela promoción de la igualdad de géneros en las comunidades se volvió un eje central de la lucha zapatista hace 15 años (EZLN, 1994: 107-110;Hernández Castillo, 1998). Antes de 1994, la situación de las mujeres era poco envidiable en algunas
de las comunidades indígenas, pues envista de sus tradiciones se manejaba un
sistema machista en donde ellas solo escuchaban y cocinaban, esa era la única
forma en que las mujeres se vinculaban al movimiento. Poco a poco, muchas tomaron confianza y se comprometieron en cargos importantes para la comunidad. De hecho, los participantes en cada uno de los tres “encuentros con los pueblos
del mundo” quedaron impactados por la fuerza de las palabras de las decenas de
mujeres zapatistas que dieron testimonio de su lucha por las mujeres, pero
también por la educación, la salud y la organización autónoma
Las exigencias del EZLN se establecen
en el pliego de demandas que presentaron en “Los Diálogos de la Catedral”, este
es el siguiente:
“Al pueblo de México:
Los pueblos indígenas del estado de
Chiapas, alzados en armas en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
contra la miseria y el mal gobierno, presentan las razones de su lucha y sus
demandas principales:
Las razones y las causas de nuestro
movimiento armado son que el gobierno nunca ha dado ninguna solución real a los
siguientes problemas:
1. El hambre, la miseria y la
marginación que hemos venido padeciendo desde siempre.
2. La carencia total de tierra donde
trabajar para sobrevivir.
3. La represión, desalojo,
encarcelamiento, torturas y asesinatos como respuesta del gobierno a las justas
demandas de nuestros pueblos.
4. Las insoportables injusticias y
violación de nuestros derechos humanos como indígenas y campesinos
empobrecidos.
5. La explotación brutal que sufrimos
en la venta de nuestros productos, en la jornada de trabajo y en la compra de
mercancías de primera necesidad.
6. La falta de todos los servicios
indispensables para la gran mayoría de la población indígena.
7. Las mentiras, engaños, promesas e
imposiciones de los gobiernos desde hace más de 60 años. La falta de libertad y
democracia para decidir nuestros destinos.
8. Las leyes constitucionales no han
sido cumplidas de parte de los que gobiernan el país; en cambio a nosotros los
indígenas y campesinos nos hacen pagar hasta el más pequeño error y echan sobre
nosotros todo el peso de una ley que nosotros no hicimos y que los que la
hicieron son los primeros en violar.
El EZLN vino a dialogar con palabra
verdadera. El EZLN vino a decir su palabra sobre las condiciones que dieron origen
a su guerra justa y a pedir, al pueblo todo de México, la resolución de esas
condiciones políticas, económicas y sociales que nos orillaron a empuñar las
armas en defensa de nuestra existencia y de nuestros derechos.
Por lo tanto demandamos...
Primero. Demandamos que se convoque a una elección verdaderamente libre y
democrática, con igualdad de derechos y obligaciones para las organizaciones
políticas que luchan por el poder, con libertad auténtica para elegir una u
otra propuesta y con el respeto a la voluntad mayoritaria. La democracia es el
derecho fundamental de todos los pueblos indígenas y no indígenas. Sin
democracia no puede haber libertad ni justicia ni dignidad. Y sin dignidad nada
hay.
Segundo. Para que haya elecciones libres y democráticas verdaderas, .es
necesario que renuncie el titular del Ejecutivo federal y los titulares de los
ejecutivos estatales que llegaron al poder mediante fraudes electorales. No
viene su legitimidad del respeto a la voluntad de las mayorías sino de su
usurpación. En consecuencia, es necesario que se forme un gobierno de
transición para que haya igualdad y respeto a todas las corrientes políticas.
Los poderes legislativos federales y estatales, elegidos libre y
democráticamente, deben asumir su verdadera función de dar leyes justas para
todos y vigilar su cumplimiento.
Otro camino para garantizar la
realización de elecciones libres y democráticas verdaderas es que se haga
realidad, en las grandes leyes de la nación y en las locales, la legitimidad de
la existencia y trabajo de ciudadanos y grupos de ciudadanos que, sin
militancia partidaria, vigilen todo el proceso electoral, sancionen su
legalidad y resultados, y den garantía, como autoridad real máxima, de la
legitimidad de todo el proceso electoral.
Tercero. Reconocimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
como fuerza beligerante y de sus tropas como auténticos combatientes y
aplicación de todos los tratados internacionales para regular conflictos
bélicos.
Cuarto. Nuevo pacto entre los integrantes de la federación que acabe con
el centralismo y permita a regiones, comunidades indígenas y municipios
autogobernarse con autonomía política, económica y cultural.
Quinto. Elecciones generales para todo el estado de Chiapas y
reconocimiento legal de todas las fuerzas políticas en el estado.
Sexto. Productor de electricidad y petróleo, el estado de Chiapas rinde
tributo a la federación sin recibir nada a cambio. Nuestras comunidades no
tienen energía eléctrica, el derrame económico producto de las exportaciones petroleras
y las 'ventas internas no produce ningún beneficio al pueblo chiapaneco. Por
tanto, es primordial que todas las comunidades chiapanecas reciban el beneficio
de la energía eléctrica y que un porcentaje de los ingresos económicos por la
comercialización del petróleo chiapaneco se aplique a obras de infraestructura
industrial agrícola, comercial y social en beneficio de todos los chiapanecos.
Séptimo. Revisión del Tratado de Libre Comercio firmado con Canadá y
Estados Unidos pues en su estado actual no considera a las poblaciones
indígenas y las sentencia a la muerte por no tener calificación laboral alguna.
Octavo. El artículo 27 de la Carta Magna debe respetar el espíritu
original de Emiliano Zapata: la tierra es para los indígenas y campesinos que la
trabajan. No para los latifundistas. Queremos que las grandes cantidades de
tierras que están en manos de finqueros y terratenientes nacionales y
extranjeros y de otras personas que ocupan muchas tierras pero no son
campesinos, pasen a manos de nuestros pueblos que carecen totalmente de
tierras, así como está establecido en nuestra ley agraria revolucionaria. La
dotación de tierras debe incluir maquinaria agrícola, fertilizantes,
insecticidas, créditos, asesoría técnica, semillas mejoradas, ganado, precios
justos a los productos del campo como el café, maíz y frijol. La tierra que se
reparta debe ser de buena calidad y debe contar con carreteras, transporte y
sistemas, de riego. Los campesinos que ya tienen tierras también tienen derecho
a todos los apoyos que se mencionan arriba para facilitar el trabajo en el
campo y mejorar la producción. Que se formen nuevos ejidos y comunidades. La
reforma salinista al 27 constitucional debe ser anulada y el derecho a la
tierra debe volver a nuestra Carta Magna.
Noveno. Queremos que se construyan hospitales en las cabeceras
municipales y que cuenten con médicos especializados y con suficiente
medicamento para atender a los pacientes, y clínicas de campo en los ejidos,
comunidades y parajes, así como capacitación y sueldo justo para los agentes de
salud. Que donde ya hay hospitales, que se rehabiliten lo más pronto posible y
que cuenten con servicio de cirugía completa. Que en las comunidades grandes se
construyan clínicas y que tengan también doctores y medicinas para atender más
de cerca al pueblo.
Décimo. Que se garantice el derecho de los indígenas a la información
veraz de lo que ocurre a nivel local, regional, estatal, nacional e
internacional con una radiodifusora indígena independiente del gobierno,
dirigida por indígenas y manejada por indígenas.
Décimo
primero. Queremos que se construyan viviendas
en todas las comunidades rurales de México y que cuenten con los servicios
necesarios como: luz, agua potable, caminos, drenaje, teléfono, transporte,
etcétera. Y también que tengan las ventajas de la ciudad como televisión,
estufa, refrigerador, lavadora, etcétera. Las comunidades deben contar con
centros recreativos para el sano esparcimiento de los pobladores: deporte y
cultura que dignifiquen la condición humana de los indígenas.
Décimo
segundo. Queremos que se acabe con el
analfabetismo en los pueblos indígenas. Para esto necesitamos mejores escuelas
de primaria y secundaria en nuestras comunidades, que cuenten con material
didáctico gratuito, y maestros con preparaci6n universitaria, que estén al
servicio del pueblo y no sólo para defender los intereses de los ricos. Que en
las cabeceras municipales haya primaria, secundaria y preparatoria gratuitas,
que el gobierno les dé a los alumnos uniformes, zapatos, alimentación y todo el
material de estudio en forma gratuita. En las comunidades céntricas que se
encuentran muy alejadas de las cabeceras municipales debe haber secundarias de
internado. La educación debe ser totalmente gratuita, desde el preescolar hasta
la universidad, y se debe otorgar a todos los mexicanos sin importar raza;
credo, edad, sexo o filiación política.
Décimo
tercero. Que las lenguas de todas las etnias
sean oficiales y que sea obligatoria su enseñanza en las escuelas primaria,
secundaria, preparatoria y universidad.
Décimo
cuarto. Que se respeten nuestros derechos y
dignidad como pueblos indígenas, tomando en cuenta nuestra cultura y tradición.
Décimo
quinto. Ya no queremos seguir siendo objeto
de discriminación y desprecio que hemos venido sufriendo desde siempre los
indígenas.
Décimo
sexto. Como pueblo indígena que somos, que
nos dejen organizamos y gobernamos con autonomía propia, porque ya no queremos
ser sometidos a la voluntad de los poderosos nacionales y extranjeros.
Décimo
séptimo. Que la justicia sea administrada por
los propios pueblos indígenas, según sus costumbres y tradiciones, sin
intervención de gobiernos ilegítimos y corruptos.
Décimo
octavo. Queremos tener siempre un trabajo
digno con salario justo para todos los trabajadores del campo y de la ciudad de
la República Mexicana, para que nuestros hermanos no tengan que dedicarse a
cosas malas, como el narcotráfico, la delincuencia y la prostitución, para
poder sobrevivir. Que se aplique la Ley Federal del Trabajo para los trabajadores
del campo y de la ciudad con aguinaldos, prestaciones, vacaciones y derecho
real de huelga.
Décimo
noveno. Queremos precio justo para nuestros
productos del campo. Para esto necesitamos libremente buscar o tener un mercado
donde vender y comprar y no estar sujetos a coyotes explotadores.
Vigésimo. Que se acabe con el saqueo de la riqueza de nuestro México y,
sobre todo, de Chiapas, uno de los estados más ricos de la República, pero que
es donde el hambre y la miseria cada día abundan más.
Vigésimo
primero. Queremos la anulación de todas las
deudas por créditos, préstamos e impuestos con altos intereses porque ya no
pueden pagarse debido a la gran pobreza del pueblo mexicano.
Vigésimo
segundo. Queremos que se acabe con el hambre y
la desnutrición porque solamente han causado la muerte de miles de nuestros
hermanos del campo y de la ciudad. En cada comunidad rural debe haber tiendas
cooperativas, apoyadas económicamente por el gobierno federal, estatal o
municipal, y que los precios sean justos. Además debe haber vehículos de
transporte, propiedad de las cooperativas, para el transporte de mercancías.
Además el gobierno debe enviar alimentación gratuita para todos los niños
menores de 14 años.
Vigésimo
tercero. Pedimos la libertad inmediata e
incondicional de todos los presos políticos y de los pobres presos injustamente
en todas las cárceles de Chiapas y de México.
Vigésimo
cuarto. Pedimos que el Ejército Federal y las
policías de seguridad pública y judiciales ya no entren en las zonas rurales
porque solamente van a intimidar, desalojar, robar, reprimir y bombardear a los
campesinos que se organizan para defender sus derechos. Por eso nuestros
pueblos están cansados de la presencia de los soldados y seguridad pública y
judiciales porque son tan abusivos y represores. Que el gobierno federal
regrese al gobierno suizo los aviones pilatus usados para bombardear a nuestro
pueblo y que el dinero producto de la devolución sea aplicado en programas para
mejorar la vida de los trabajadores del campo y de la ciudad. También pedimos
que el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica retire sus helicópteros
porque son usados para reprimir al pueblo de México.
Vigésimo
quinto. El pueblo campesino indígena se
levantó en armas y es que de por si no tiene más que sus humildes chozas, pero
cuando el Ejército federal bombardea poblaciones civiles destruye estas
humildes casas y todas sus pocas pertenencias. Por eso pedimos y exigimos al
gobierno federal indemnizar a las familias que hayan sufrido daños materiales
causados por los bombardeos y la acción de las tropas federales. Y también
pedimos indemnización para las viudas y huérfanos por' la guerra, tanto civiles
como zapatistas.
Vigésimo
sexto. Nosotros, como campesinos indígenas,
queremos vivir en paz y tranquilidad y que nos dejen vivir según nuestros
derechos a la libertad y a una vida digna.
Vigésimo
séptimo. Que se quite el Código Penal del
estado de Chiapas porque no nos deja organizamos más que con las armas, porque
toda la lucha legal y pacífica la castigan y reprimen.
Vigésimo
octavo. Pedimos y exigimos el cese de las
expulsiones de indígenas de sus comunidades por los caciques apoyados por el
Estado. Exigimos que se garantice el retorno libre y voluntario de todos los
expulsados a sus tierras de origen y la indemnización por sus bienes perdidos.
Vigésimo
noveno. Petición de las mujeres indígenas:
Nosotras, las mujeres campesinas
indígenas, pedimos la solución inmediata de nuestras necesidades urgentes, a
las que el gobierno nunca ha dado solución:
a) Clínicas de partos con ginecólogos
para que las mujeres campesinas reciban la atención médica necesaria.
b) Que se construyan guarderías de
niños en las comunidades.
c) Pedimos al gobierno que mande
alimentos suficientes para los niños en todas las comunidades rurales como:
leche, maicena, arroz, maíz, soya, aceite frijol, queso, huevos, azúcar, sopa,
avena, etcétera.
d) Que se construyan cocinas y
comedores para los niños en las comunidades, que cuenten con todos los
servicios.
e) Que se pongan molinos de nixtamal y
tortillerías en las comunidades, dependiendo del número de familias que tengan.
O Que nos den proyectos de granjas de
pollos, conejos, borregos, puercos, etcétera, y que cuenten con asesoría
técnica y médicos veterinarios.
g) Pedimos proyectos de panadería que cuenten
con hornos y materiales.
h) Queremos que se construyan talleres
de artesanías que cuenten con maquinaria y materias primas.
i) Para la artesanía, que haya mercado
donde se pueda vender con precio justo.
j) Que se construyan escuelas donde
puedan recibir capacitación técnica las mujeres.
k) Que haya escuelas de prescolar y
maternal en las comunidades rurales, donde los niños puedan divertirse y crecer
sanos moral y físicamente.
1) Que como mujeres tengamos
transportes suficientes para trasladarnos y para transportar nuestros productos
de los diferentes proyectos que tengamos.
Trigésimo. Exigimos juicio político a los señores Patrocinio González
Garrido, Absalón Castellanos Domínguez y Elmar Setzer M.
Trigésimo
primero. Exigimos respeto a la vida de todos
los miembros del EZLN y que se garantice que no habrá proceso penal alguno o
acción represiva en contra de ninguno de los miembros del EZLN, combatientes,
simpatizantes o colaboradores.
Trigésimo
segundo. Que todas las agrupaciones y
comisiones de defensa de los derechos humanos sean independientes, o sea no
gubernamentales, porque las que son del gobierno sólo esconden las
arbitrariedades del gobierno.
Trigésimo
tercero. Que se forme una Comisión Nacional de
Paz con Justicia y Dignidad formada mayoritariamente por gentes que no
pertenezcan al gobierno ni a ningún partido político. Y que esta Comisión
Nacional de Paz con Justicia y Dignidad sea la que vigile el cumplimiento de
los acuerdos a los que lleguen entre el EZLN y el gobierno federal.
Trigésimo
cuarto. Que la ayuda humanitaria para las
víctimas del conflicto sea canalizada a través de representantes auténticos de
las comunidades indígenas.
Mientras no tengan solución estas
justas demandas de nuestros pueblos estamos dispuestos y decididos a continuar
nuestra lucha hasta alcanzar nuestro objetivo.
Para nosotros, los más pequeños de
estas tierras, los sin rostro y sin historia, los armados de verdad y fuego,
los que venimos de la noche y la montaña, los hombres y mujeres verdaderos, los
muertos de ayer, hoy y siempre.., para nosotros nada. Para todos todo.
¡Libertad!
¡Justicia! ¡Democracia!
Respetuosamente,
Desde el Sureste mexicano, CCRI-CG del
EZLN”
Quince años después del levantamiento, los zapatistas no han
logrado transformarlas leyes ni
las instituciones nacionales y de la transición
a la democracia a la cual contribuyó. Quedan
más desencantos que esperanzas. Si el impacto político del zapatismo en
la política institucional mexicana no ha estado a la altura de las movilizaciones
durante los primeros años tras el levantamiento, sus alcances son
considerables. Cambió profundamente las comunidades indígenas del sureste mexicano y mucho más allá, contribuyó a una
transformación profunda de la auto-estima de los indígenas y de su posición en la sociedad mexicana e internacional. De
invisibles, se volvieron actores importantes no sólo de México, sino de las Américas, tanto al sur como al norte del Río Grande (Le Bot,2002 y
2009). Centrado su movimiento en la experiencia, la auto-organización
y la transformación de las comunidades, el zapatismo logró articular
reivindicaciones identitarias y universales. Cuando defienden y afirman su
cultura, su diferencia y sus valores, los
zapatistas como muchos movimientos
indígenas, expresan “un rechazo propiamente universal de la dominación de los mercados y de la burocracia, y defienden
la autonomía de una manera de pensar, de vivir y de comunicar que se articula y se combina
con otras maneras de pensar, vivir y comunicar”(Hocquenghem y Lapierre, 2002: 11). Como no lograron que sus
demandas fueran reconocidas por los pode-res Ejecutivo, Legislativo y Judicial
mexicanos, consideraron que, “si no podemos
cambiar el mundo, luchamos para que el mundo no nos cambie a nosotros”
Ø Implicaciones pedagógicas y aportes al ámbito educativo.
En este punto resaltamos el
proceso en el sector de la educación que se ha gestado en los utlimos 15 años
después del levantamiento del EZLN. Se construyeron escuelas nuevas (más de cincuenta
en el caracol de
Oventic). Escuelas primarias ya funcionan en todos los municipios zapatistas y el
nivel secundario ya está funcionando en muchas zonas.
Miles de mujeres adultas aprendieron a leer
y a escribir. Rechazaron los maestros oficiales y formaron sus propios
maestros. Pensaron la educación autónoma
como una alternativa al “individualismo promovido por las escuelas del gobierno”. Impartir una parte de los cursos en sus
lenguas cambió también la relación en las aulas. Se basaron en pedagogías
alternativas e innovaciones educativas
“culturalmente pertinentes”
(Gutiérrez Narváez, 2006), como el método Freire, y en valores de la cultura
indígena. El aprendizaje se hace de manera lúdica y participativa,
e incluye el trabajo colectivo en el campo, ya que los zapatistas no quieren desconectar la enseñanza
de la vida en las comunidades. Se aprende el español pero también el idioma
indígena local, ya que “a través de ella se transmite mucho de la cultura y de los valores” que el movimiento zapatista busca rescatar. Por lo tanto, el programa
de enseñanza zapatista no corresponde a los programas oficiales nacionales y no tiene por objeto permitir el acceso de
los alumnos a la educación superior o universitaria en las ciudades vecinas.
Los zapatistas insisten en que “los jóvenes aporten sus competencias a sus
comunidades”.
Con esto queremos resaltar la
importancia que tienen los procesos de los movimientos sociales y culturales,
en las otras formas de pensar la sociedad,; en ese sentido podemos encontrar
que los proyectos educativos se piensan según el tipo de sociedad que se quiere
lograr, y es por ello que queremos resaltar esa educación pensada para la
comunidad, pensada en un contexto que no homogeniza sino que tiende a pensar en
rescatar su cultura indígena, saliéndose de la educación oficial.
En nuestro contexto colombiano la
educación debe emprender otras formas de darse, y es pensando en el contexto y
en las necesidades que requiere la población que debe pensarse, entonces,
rescatamos la autonomía y el pensamiento en comunidad que ha emprendido el
sector educativo en este movimiento, así como ese pensamiento humanizante de
valores que debe empezar a sembrarse en los alumnos, para que se de una
sociedad que responda a otras dinámicas. Sin embargo consideramos que estos procesos
requieren de un cambio radical en las
formas de pensarnos como país, pues es evidente que estamos inmersos en un
sistema capitalista al que el gobierno responde tendiendo a reproducir la
individualidad, la competencia y el consumo en el sector educativo, lo que nos
debe llevar a pensar en nuestra labor como maestros para una sociedad
industrializada que se encuentra en crisis.
BIBLIOGRAFÍA
·
Participación política y actores colectivos, Plazas y Valdés
y Universidad Iberoamericana, México, 1995.
·
EZLN: la utopía armada : una visión plural del movimiento
zapatista, Salvador Leetoy López, Águeda Gómez Suárez - 2004
·
Aguirre
Rojas, Carlos Antonio. Chiapas Planeta Tierra. Ediciones desde abajo.2007
·
Michel,
Guillermo. Escarzaga, Fabiola. Sobre la marcha. Análisis sobre el movimiento
zapatista 1994- 2001. Universidad Metropolitana Unidad Xochimilco.
·
Enfoques cualitativos y participativos en
investigación. Bogotá: Unisur. 1995. Por: Alfonso Torres
Carrillo .Copyright: Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Unisur.
[1]
Tojolabales
es uno de los multiples pueblos de la familia maya. De acuerdo con el censo del
año 2000, existen en Chiapas 37.667 hablantes de tojolabal, distribuidos en un
territorio de alrededor de 5.500 km2 en seis municipios del sureste estatal:
las Margaritas, Altamirano, Comitán, Independencia, Trinitaria y Maravilla
Tenejapa. De esta población, el 79% reside en Las Margaritas.
[2] Como la Union de Ejidos de la Selva, Lucha
Campesina, Tierra y Libertad, la Asociacion Rural de Interes Colectivo Uniones
de Uniones y la Central independiente de Obreros Agricolas y Campesinos.
