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domingo, 6 de mayo de 2012

Contexto politico- económico mundial desde 1990 para entender Naciones y nacionalismos



La economía política de la década pasada tiene dos características mayores: la erupción de tres guerras conducidas por el imperialismo norteamericano y la creciente turbulencia en el sistema financiero mundial. La Guerra del Golfo de 1990-91 fue seguida por la guerra en Serbia en 1999 y ahora por la guerra contra Afganistán, y Bush promete que el 2002 será un “año de guerra”. A inicios del 2002 estamos viviendo la recesión mundial más seria del último cuarto de siglo, y posiblemente de todo el período posguerra.
La casualidad de la Guerra del Golfo en 1990-91 y la desintegración final y colapso de la Unión Soviética no fue un accidente. Se trata de dos aspectos del mismo proceso: la destrucción del equilibrio de posguerra del capitalismo mundial. En ese entonces indicamos que la postura de los EE.UU. era extremadamente contradictoria. Al mismo tiempo que celebraba su victoria sobre la URSS, los EE.UU. luchaba por mantener hegemonía mundial sobre sus rivales. El manifiesto del CICI de 1991,Oponerse a la Guerra Imperialista y al Colonialismo, notó, “el empuje del imperialismo norteamericano para restaurar su dominio mundial constituye el elemento más explosivo de la política mundial.” Mucho más importante que la “liberación” de Kuwait es la oportunidad que le ofrece a los EE.UU. de demostrar su poderío militar.
La declaración del CICI de mayo de 1999, Petróleo, oro y el poder mundial, concluyó que las raíces de la guerra de los EE.UU. contra Yugoslavia estaban en su lucha contra las principales potencias capitalistas para reintegrar los territorios de la ex URSS y apropiarse de sus recursos.
“Las mayores reservas de petróleo que todavía no han sido explotadas yacen en las ex repúblicas soviéticas fronterizas con el Mar Caspio (Azerbaiján, Kazajstán, Turkmenistán). Hoy estos recursos se dividen entre las potencias capitalistas principales. Esta es la fuente que nutre el nuevo militarismo y que llevará a las potencias imperialistas a nuevas guerras de conquista contra la oposición local, así como también a mayores conflictos entre los imperialistas mismos.
“Esta es la clave para entender la belicosidad de la política exterior de los EE.UU. durante la última década. El bombardeo de Yugoslavia es la última en una serie de guerras de agresión que se ha extendido por todo el mundo. Si bien tenían ciertas codicias regionalistas, estas guerras han sido la reacción de los EE.UU. a las dificultades y oportunidades que han surgido a partir de la desintegración de la URSS. Washington considera que su poderío militar es el naipe triunfante que le permite vencer a sus rivales en las luchas por los recursos.”
El análisis del CICI anticipó la guerra actual contra Afganistán, la cual venía preparándose muchísimo antes que los eventos del 11 de septiembre de 2001. Los ataques terroristas proporcionaron el pretexto para que el gobierno estadounidense pusiera en acción sus planes militares.
La postura mundial de los EE.UU. ha sido el tema de muchos debates durante la última década. En 1992, por ejemplo, cierta información filtrada del Pentágono explicaba que la cuestión central de la política exterior estadounidense era mantener su hegemonía mundial.
En 1997, el consejero de seguridad nacional del gobierno de Carter, Zbigniew Brzezinski, explicó claramente este punto de vista:
“La última década del Siglo XX ha sido testigo de cambios teutónicos en los asuntos mundiales... La derrota y el colapso de la Unión Soviética fue el paso final en el rápido ascenso de una potencia del hemisferio occidental, los Estados Unidos, como único, y, en realidad, primer poder verdaderamente mundial.”
Pero el problema era como podía mantener su supremacía. De acuerdo a Brzezinski “la cuestión de cómo los Estados Unidos, comprometido mundialmente, se enfrentaría a las complejas relaciones de poder en Euro Asia—y particularmente si ha de prevenir el surgimiento de un poder euroasiático dominante y antagonista—es crucial para poder ejercer su dominio mundial ” (Brzezinski, El Gran Tablero de Ajedrez, pp. xiii-xiv).
Brzezinski dedica un capítulo de su libro a lo que él llama los “Balcanes de Euro Asia”, que comprende, en términos generales, los países que rodean al Mar Caspio y sus vecinos.
“Los Balcanes tradicionales representaban un premio geopolítico potencial en la lucha por la supremacía europea. Los Balcanes euroasiáticos, que cruzan la naciente red de transporte que unirá directamente las riquezas de Euro Asia con las potencias industriales del occidente y oriente, también tienen una importancia geopolítica. Más aún, son importantes desde el punto de vista de la seguridad y ambición histórica de por lo menos tres de sus vecinos más poderosos: Rusia, Turquía e Irán. Y la China también ha indicado que la región le interesa más y más desde el punto de vista político.. Pero los Balcanes euroasiáticos son infinitamente más importantes como posible premio económico: una enorme concentración de reservas de gas natural y petróleo se encuentra en la región, además de minerales importantes, incluyendo el oro” (p. 124)
Brzezinski señala que la búsqueda del poder mundial y la democracia interior son incompatibles. “Los Estados Unidos es demasiado democrática en su política interior para ser autocrática en los asuntos exteriores. Esto limita el uso del poder estadounidense, especialmente a su capacidad para intimidar con su poder militar. Pero la búsqueda del poder no es un objetivo que despierta la pasión popular, excepto bajo condiciones de amenaza o peligro inmediato al sentido de bienestar interno del público” (p. 36)
Sería difícil describir de manera más sucinta el conjunto de efectos producido por los eventos del 11 de septiembre y los ataques contra los derechos democráticos en el interior de los EE.UU.
Un artículo publicado en el Sydney Morning Herald el 7 de enero, que fuera reimpreso del LA Times y Reuters, señala el aumento de fuerzas estadounidenses durante la última década:
“Detrás del velo de acuerdos secretos, los EE.UU. está creando y expandiendo una red de bases militares que rodean a Afganistán y aumenta su capacidad para atacar a cualquier región del mundo musulmán. Desde el 11 de septiembre, según fuentes del Pentágono, ciudades militares compuestas de tiendas de campaña han aparecido en 13 localidades ubicadas en nueve países vecinos a Afganistán, aumentando sustancialmente así la red de bases en la región. De Bulgaria y Uzbekistán a Turquía y Kuwait, más de 60,000 miembros del personal militar se encuentran estacionados en dichas bases.”
Después de la guerra contra Irak, el artículo nota, los EE.UU. construyó una red de instalaciones militares en seis países del Golfo Pérsico. Desde el 11 de septiembre, los EE.UU. ha llegado a nuevos acuerdos para establecer fuerzas militares en Kirguizstán, Pakistán y Uzbekistán.
Si bien los eventos del 11 de septiembre, que aceleraron grandes cambios en la situación política, no hubiesen ocurrido, la guerra contra Afganistán habría ocurrido en otra oportunidad favorable.

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